VILLAHERMOSA, Tab.— La intranquilidad de sufrir otra inundación a raíz de la apertura del tapón en el río Grijalva, el martes pasado, obliga a los villahermosinos a voltear a ver constantemente sobre el Carrizal, uno de los dos cauces tabasqueños al que llegará el agua liberada en aquel punto de la región norte de Chiapas.El torrente que serpentea frente a un sinnúmero de colonias de esta capital, en esta ocasión era objeto de las miradas de la población.
En el caso de quienes han sufrido por la anegación de sus viviendas en noviembre pasado, así como otros por curiosidad, los lleva a estar atentos del comportamiento del torrente que cruza por esta capital.
Vecindad con río, la desvela
Hubo incluso personas, como a doña Francisca García Mendoza, que la presencia del río frente a su domicilio, le impidió dormir.
Aún con los signos del desvelo en su rostro, relata que por los nervios provocados en “pensar de que en un ratito va a venir el golpe de agua”, se la pasó en vela toda la noche.
La anciana, con domicilio en la colonia José María Pino Suárez, que apenas a principios de noviembre su vivienda sufrió la anegación por el río Carrizal, estuvo temerosa toda la noche, sin poder pegar los ojos, comenta.
Además, ya tiene preparada las maletas con su ropa y la de su esposo, en caso de que le río se desborde. “Nada más vemos que viene el agua y salimos al camellón”, señala doña Panchita, como le dicen en su colonia, a quien la tensión le quitó el apetito y ni siquiera había desayunado cuando eran las 15:00 horas de ayer.
Su hijo también estuvo en vela toda la noche, y a cada rato salía de su casa para dirigirse, con lámpara en mano, a ver cómo estaba la corriente del río.
A esta familia, de nada les valió escuchar por la televisión y la radio, las declaraciones sobre que aún no subiría el nivel del río que a cada rato repetían de funcionarios de la Comisión Nacional del Agua (Conagua).
También doña Ena Hernández García, con domicilio en Azucena esquina con Periférico, se la ha pasado desde el martes, durante día y noche, observando hacia el lecho del Carrizal, pues “si llega a crecer nos salimos rápido”.
Tiene que mantener su vista hacia ese cauce, también frente a su casa, sólo separado por la calle, “más ahorita que dicen que puede subir en la noche”.
La mayoría de habitantes de colonias por donde cruza el afluente, por su cercanía con éste, se la pasan esperando a ver a qué horas sube el agua que llegará desde donde fue abierto el tapón en Juan de Grijalva, Chiapas.
Doña Guadalupe Córdova Córdova señala que “el mismo espanto nos hace que nos estemos despertando a cada rato”.
Pero también ya está lista con su ropa, trastes, muebles, “todo empaquetado”, para salirse rápido. Sólo tomaría a sus dos niños, de 2 y 6 años, para dejar su casa.