VILLAHERMOSA, Tab.— Por el arraigo al hogar o por la incomodidad del albergue, pero la mayoría quiere retornar a sus casas para pasar en la intimidad familiar la Nochebuena y Navidad.Al acercarse esa fecha, en cinco días, habitantes de las 25 zonas en riesgo de inundarse por la apertura del tapón en el alto Grijalva, ya desean retornar a sus hogares.
Cristina Villanueva Jiménez, ante el llamado de las autoridades, se resguardó en el refugio ubicado en el deportivo Atasta, pero cree que ya no se inundarán y desea retornar a su hogar.
Con motivo del Plan de Prevención Peñitas 2007, unas 15 mil personas de 25 localidades de tres municipios del estado fueron evacuadas, pero a tres días de que vaciaron sus casas, para irse a alojar en sitios oficiales o en casas de familiares, creen que ya no se desbordarán los ríos.
Desesperación
“Si el sábado no pasa nada, me voy a mi casa”, advierte doña Cristina, con domicilio en la colonia Las Gaviotas, una de las más afectadas durante la inundación de noviembre pasado.
Madre de tres hijos, con los que se asiló en el Recreativo Atasta, dice que ya quiere irse a su hogar, pues no desea pasar allí el festejo del nacimiento de Jesús.
Considera que “no es buena la situación” en el alojamiento temporal, por el hacinamiento, los alimentos que le dan no tienen sabor y por el mismo amontonamiento de gente, los baños permanecen muy sucios.
Además, dice, nunca en sus vidas han festejado la Navidad fuera de sus hogares, mucho menos en un sitio temporal. “No la pasaría aquí”, sostiene con seguridad la señora Amanda Chablé.
“Yo tengo fe en Dios que no pase nada”, para poder irse cada quien a su casa y celebrar las fiestas decembrinas “como Dios manda”, añade la entrevistada.
Se siente raro pensar que en sitios como éste festejarían una fiesta tan familiar y cálida como es la cena de Nochebuena, comentaron algunos albergados. Otros refugiados no creen que en estos hospedajes se les vaya a permitir brindar con algunos desconocidos y dormirse hasta después de la medianoche, cuando sea Navidad.