CANTEMOC, Tab.— En lo que lleva de vida, 64 años, por primera vez doña Sebastiana Córdova Pérez se quedó sin efectuar el rezo del Santo Rosario de la primera posada en la iglesia, como acostumbraba con sus vecinas para el ritual católico, previo a la Navidad.
“Es que todos estamos damnificados”, dice mientras muestra las condiciones en las que vive en un cuarto de láminas y palma, edificada de manera precaria y temporal sobre la carretera de terracería, que habita desde el pasado 6 de noviembre.
Ella, al igual que la población de esta comunidad indígena del municipio de Nacajuca, no ha retornado a su hogar que estuvo entre el agua por espacio de 30 días, pues a diferencia del resto del estado, el líquido se quedó estancado a raíz de que el bordo de protección construido por la Comisión Nacional del Agua y el gobierno del estado impidió su salida rápida.
Aunque ya había limpiado su hogar y estaba a punto de retornar allí, mejor siguió en la choza donde vivió la pasada inundación, luego de los anuncios de que viene otra anegación que afectará esta zona, ubicada dentro de la llamada Olla de la Chontalpa, pues es una región de la planicie tabasqueña que está por abajo del nivel del mar.
Tampoco en su vivienda realizó el tradicional nacimiento del Niño Jesús. Y de cumplirse el pronóstico de que se desborden los ríos otra vez en toda esa zona, que aún sufre los estragos del desastre que vivió Tabasco a fines de octubre y principios de noviembre, también en la choza que está sobre el camino, utilizado también como bordo de protección, celebrará la cena de Nochebuena.
En lugar de las posadas, “quizá sólo una veladora le voy a quemar al Niño Dios”, dice doña Sebastiana Córdova.
Platica que con su familia acostumbra a cenar pavo en escabeche o estofado, o a elaborar tamales de gallina.
Pero espera que todavía le quede un “animalito” para la cena de Navidad, pues de los que criaba en su traspatio, la mayoría se murió ahogada y de los que alcanzó a rescatar, sólo le quedan cuatro, pues otros seis ya los cocinó a falta de otra cosa para comer. Por ejemplo, este domingo, preparó un pato con fideo y papas.
La sexagenaria de la etnia chontal se queja que ni siquiera el personal de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) ha pasado para inscribirla en el programa de apoyo para la reposición de enseres, por lo que tiene que mal dormir en un catre, pues su cama y colchón los destruyó el agua.
Clama para que “el gobierno no nos tenga olvidados, somos pobres. Que nos tengan en cuenta y que no nos olviden”.