JUAN DE GRIJALVA, Chis.— Con la tragedia causada por el deslizamiento de un cerro y la enorme ola que destruyeron esta comunidad del norte de Chiapas, llegó la bonanza temporal a esta zona; 150 habitantes fueron contratados para trabajar en las obras de desazolve del “tapón” formado en el lecho del río Grijalva, el 4 de noviembre.Gente dedicada tradicionalmente a cultivar la tierra, pescar o a la albañilería, por algunos días dejó sus ocupaciones habituales. Ilusionados, con el aliciente de contar con un dinero no previsto, hoy son macheteros, barreneros, ayudantes de máquinas, peones y aguadores. Todos provenientes de comunidades asentadas en las márgenes del río Grijalva.
“Yo soy de Los Cobos”, dice uno; otro: “yo de Playa Larga”, o “... de Progreso”, o “... de Sayula”, “... de Salomón González Blanco”, “... de El Llano”, “... de Xochimilco” o “... de La Laja”.
Hoy por aquí muchos tienen empleo. Estos campesinos fueron contratados por un mes, para trabajar en los diferentes frentes que abrió la Comisión Federal de Electricidad (CFE), o en algunas empresas privadas que prestan sus servicios en la zona en materia de telecomunicaciones e informática.
La tragedia que causó la muerte de 19 personas se disipa por momentos cuando los lugareños hablan de los beneficios económicos que su trabajo, aunque inesperado y temporal, genera en sus familias.
Testimonios
José Antonio Vázquez, del poblado Xochimilco, consiguió empleo en la empresa de telefonía responsable de las comunicaciones en la zona, que da servicios a la CFE y Conagua.
Así, dice que con el dinero que obtendrá va a ahorrarlo con el fin de adquirir fertilizantes para la siembra del maíz del año próximo. “Los 6 mil pesos me harán mucho bien para alimentar con fertilizantes mis tierritas de cultivo”, señala, mientras carga un hato de cables de fibra óptica hacia un lado del camino.
Renato Díaz viaja hasta aquí todas las mañanas desde la comunidad Salomón González Blanco. Él trabaja como barrenero, para la CFE.
La experiencia es nueva para este campesino que desde niño se dedica al cultivo del cacao; sin embargo, se dice satisfecho por los 6 mil pesos que percibirá a finales de este mes: “A mis 22 años no pensé ganar tanto dinero en un mes; pero es triste que nos llegue el dinero después de la muerte de nuestros vecinos”.
Renato viajó este domingo a la cabecera de Ostuacán para reunirse con su esposa y comprar el vestido de bautizo de su hija Flor María. “Le voy a hacer su fiestecita en la casa con parte del dinero ganado y hasta un buen regalito le voy a comprar”, dice ilusionado este joven.