sergio.jimenez@eluniversal.com.mxOSTUACÁN, Chis.— El agua del río Grijalva se ha tornado verde, adquirió un color turquesa opaco porque hace más de un mes no tiene corriente; quedó bloqueado por un deslave que arrasó a la comunidad Juan de Grijalva y con él cobró la vida de 25 personas, seis de las cuales aún se encuentran desaparecidas.
Desde lo alto, donde descendieron los cuatro helicópteros Puma de la Fuerza Aérea Mexicana, el presidente Felipe Calderón Hinojosa observó las obras para abrir un canal que dé corriente al río y que se espera esté listo el 15 de diciembre.
Mientras tanto, el titular del Ejecutivo federal aseguró: “Vamos controlando la situación y Tabasco puede estar tranquilo, lo que no significa que no estemos todos alertas hasta que pueda llegar esa fecha, a mediados de este mes, en que tengamos la satisfacción de decirle a los tabasqueños que cualquier riesgo ha quedado atrás y que podemos dedicarnos plenamente a las obras de reconstrucción del estado”.
El primer mandatario hizo un recorrido por la zona del deslave, acompañado por los gobernadores de Tabasco y Chiapas, Andrés Granier y Juan Sabines, además del titular de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), Alfredo Elías Ayub.
Atestiguan tareas
Después de escuchar una explicación, caminó unos 300 metros hacia abajo, en donde operan 33 retroexcavadoras y 30 camiones off road que, en plena sincronía, desalojan toneladas y toneladas de tierra.
Decenas de hombres repartidos en esta represa natural laboran día y noche. El calor los obliga a andar sin camisa y hace dos días la lluvia los obligó a detener las tareas; sin embargo, han retomado el trabajo y luchan contra la mole de piedra y tierra que cerró el paso al agua y que pone en riesgo la presa Peñitas en caso de que se registren más lluvias.
El gobernador Granier, quien observó los trabajos desde el terraplén, aseguró con un gesto de preocupación: “Ahorita dependemos de esto, de que los trabajos avancen”.
Con una gorra con las siglas de la CFE, Calderón observó desde otro punto los trabajos y regresó al sitio habilitado como helipuerto, no sin antes saludar a un par de trabajadores que, sin camisa, le hacían frente al sol tropical bajo el cual laboran.
Después de la visita de 25 minutos, el Presidente voló a Villahermosa para hablar con los gobernadores y asegurarle al pueblo de Tabasco que, más allá de los rumores, no hay hasta el momento elementos para preocuparse, pues la situación está controlada.
En esta novena visita a la entidad, Calderón señaló: “Sé, estoy bien consciente de las preocupaciones que han cundido y de lo que se platica y rumora entre los tabasqueños; tengan la plena seguridad que cada día que pasa, cada metro cúbico que movemos de esos 40 mil metros cúbicos, por ejemplo, que movimos el día de ayer, es un paso más para reducir cualquier riesgo y cualquier contingencia, y estamos en pleno control de la situación”.
Sin embargo, precisó: “No quiere decir, como bien ha aclarado el gobernador, que esto haya estado ya totalmente despejado y erradicado. Pueden existir algunos riesgos mínimos, remotos y cada momento, cada vez menos probable”.
En caso de alguna eventualidad, dijo Calderón, tenemos ya todo listo.