OAXACA, Oax.— Con una calenda del Paseo Juárez “El Llano” al zócalo, simpatizantes de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) recordaron un año de la detención de su líder más visible, Flavio Sosa Villavicencio, quien permanece recluido en el penal regional de Cuicatlán, localizado a 104 kilómetros al norte de la capital del estado.La procesión, que fue acompañada con faroles y pancartas con la imagen del dirigente appista, inició a las cinco de la tarde, una hora después de lo previsto, y en ella participaron unas mil personas, quienes exigieron la libertad del dirigente social.
A manera de calenda, que es una expresión de los pueblos de Oaxaca en sus fiestas patronales, el cortejo fue encabezado por Beatriz Castañeda Pedro, esposa de Flavio, así como por sus hijas y familiares. Los cientos de seguidores de la APPO caminaron entre música de una banda de música, estallido de cohetes consignas de “¡Libertad, libertad, a los presos por luchar!”.
Ahí iban mujeres vestidas de chinas oaxaqueñas, con atuendos de los valles centrales y otras regiones de la entidad. Al paso de la marcha bailaron jarabes y sones populares, que seguían también los “monos de Calenda”, que son marmotas hechos de carrizo, tela y papel de oaxaqueños de las diferentes regiones.
Al llegar al zócalo, durante el acto político, Frida Sosa Castañeda, hija del dirigente appista, dio lectura a una carta enviada por su padre desde el penal de Cuicatlán para reafirmar su militancia y en la lucha de la APPO: “ Estoy convencido que la causa del pueblo oaxaqueño, más temprano que tarde alcanzará la victoria”, resumió Flavio Sosa y agregó: “Los sesudos analistas que hoy decretan la muerte de la APPO, no entienden que ni las balas ni la cárcel ni el régimen de terror que padecemos, podrá derrotar el ideal”.
También llamó a los simpatizantes del movimiento magisterial y popular a no renunciar “a transformar la revuelta popular en una revolución pacífica, democrática y humanista”.
En la manifestación no se registraron incidentes.
Flavio Sosa Villavicencio, junto con su hermano Horacio, así como el vocero de la asamblea, Marcelino Coache Verano y el consejero Ignacio García Maldonado, fueron detenidos por agentes de la PFP el 4 de diciembre del año pasado en la ciudad de México, cuando se dirigían a la primera reunión entre la APPO y la Secretaría de Gobernación, tras meses de movilizaciones del magisterio y la APPO el año padado.
De ellos, sólo Flavio sigue sujeto a proceso penal en cuatro expedientes distintos. Su hermano Horacio fue el último en salir el 19 de noviembre, tras ganar un amparo en el expediente en el que también se le involucra, por los delitos de privación ilegal de la libertad, lesiones calificadas y robo con violencia, en contra de dos agentes de la Policía Ministerial del Estado. Ello, luego de ser acusados de retener, golpear y robar a los agentes, por penetrar el 15 de agosto del año pasado al domicilio particular de Flavio, ubicado en San Bartolo Coyotepec, a 15 kilómetros de esta ciudad.
Aún tiene abiertos expedientes por los delitos de sedición, ataques a las vías generales de comunicación e incitación a la violencia, razón por la cual estuvo recluido en el penal de máxima seguridad del Altiplano.
Debido a que magistrados federales de circuito en Toluca concedieron dos amparos en favor de Flavio y Horacio Sosa Villavicencio, los integrantes de la APPO sólo enfrentaban cuatro de los seis cargos penales que les fincó originalmente la Procuraduría General de Justicia de Oaxaca.
Después de ocho meses en el penal de máxima seguridad, el 16 de agosto, los hermanos Sosa fueron trasladados al reclusorio de Cuicatlán, en la región de la cañada.