RANCHERÍA LA MANGA, Tab.— A pesar de que es un polígono que rodea el bulevar al aeropuerto y el periférico, en las afueras de esta capital su población está olvidada por todas lasautoridades.
La basura que generaron sus enseres domésticos destrozados por la inundación, la que aún no quemaron ni tiraron al Grijalva —río que pasa enfrente—, aún permanece amontonada en sus patios y en la parte delantera de sus viviendas.
El pasado 1 de noviembre, la corriente desbordada del río alcanzó más de dos metros en viviendas localizadas en las partes más bajas de esta comunidad del municipio de Centro (Villahermosa), ubicada a cuatro kilómetros de estacapital.
La nube de mosquitos acosan al atardecer a los pobladores de la zona, cuyas casas están asentadas entre una laguna y el río Grijalva.
Reyna de la Cruz Jiménez y Juan Torres Alcudia, vecinos de esta ranchería, se muestran escépticos y dudan de que las autoridades hayan realizado la fumigación aérea para exterminar los mosquitos.
“Dicen las autoridades que fumigaron, pero nosotros no vimos nada, pues a todas horas es insoportable el ataque de los diminutos insectos, y al entrar la noche peor”, señalan los pobladores.
José Antonio Dionisio López relata que ni las autoridades federales, estatales y municipales se han parado por este poblado, para dotarles de despensas y colchonetas.
La corriente del río se llevó todo de su vivienda: sus tres colchones, el refrigerador y el resto de enseres. Además, el piso se agrietó y existe humedad.
En su casa, para evitar que sus dos pequeños hijos durmieran en la humedad del piso, tuvo que formar un rectángulo con block, en medio lo rellenó de arena, para dejarlo en forma de cama, donde acuesta a sus vástagos y así evitar que se enfermaran de las vías respiratorias.
Así como las autoridades no enviaron camiones para recoger la basura en que quedaron reducidos sus enseres domésticos, aquí tampoco han llegado a censarlos para el programa de vales para la compra de muebles, “pues con la cantidad de 10 mil pesos le alcanzaba para comprar los colchones donde puedan dormir”, externa Dionisio López.
María Eugenia Ortiz Pérez lamenta el olvido en que tienen a esta comunidad que también sufrió igual la inundación que el centro de la ciudad, pero la ayuda no ha llegado.
Relata que para inscribirse en el programa de enseres a cargo de la Secretaría de Desarrollo Social, la primera vez tuvo que viajar hasta el centro, donde hizo una larga fila.
“Pero luego nos salieron que decían que solamente era para empleo temporal”.