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Pinos navideños, listos para ser cortados por las familias

A partir de este fin de semana, decenas de viveros abrieron sus puertas en 12 estados de la República para que la gente acuda a pasar unos días de descanso y adquiera un árbol para decorar su casa este diciembre. Pese a lo que se cree, es más dañino comprar uno artificial, hecho a base de petróleo que uno cultivado de manera controlada
Domingo 18 de noviembre de 2007 TEXTO Y FOTOSÉDGAR ÁVILA/CORRESPONSAL | El Universal

COFRE DE PEROTE, Ver.— El ambiente navideño invadió esta región montañosa asentada a más de 4 mil metros sobre el nivel del mar, en donde el verdor de miles de pinos cubre extensas superficies de bosque.

Miles de arbolitos naturales de Navidad se encuentran a la espera de recibir a familias enteras, que al cortarlos dan el banderazo al ritual para las fiestas decembrinas.

Las copas de los pinos dominan las montañas de este valle y cofre, asentado a 350 kilómetros de la capital del país. Decenas de viveros abrieron sus puertas desde ayer sábado al público para la venta y corte de árboles.

Lo mismo en el rancho silvícola El Ciclo Verde (de mayor tradición de la zona), que en Viveros Paraíso, El Porvenir, Rancho El Tule, Agrosnavidad, El Birjan y Ejido el Conejo, entre otros, los árboles de Navidad cultivados de manera controlada y sustentable, se encuentran maduros y listos para adornar miles de hogares.

Desde esta zona se comercializan desde este fin de semana alrededor de 15 mil pinos navideños, a los cuales los productores debieron cuidar durante un periodo de cinco a ocho años, tiempo requerido para que alcanzaran las dimensiones y la forma típicamente cónica que los caracteriza.

La misma escena de miles de pinos en grandes extensiones de bosques se repite en el Distrito Federal y los estados de México, Puebla, Morelos, Michoacán, Chiapas, Coahuila, Baja California Norte, Hidalgo, Guanajuato y Jalisco.

Decenas de viveros de arbolitos de 12 estados del país abrieron sus puertas y pusieron a la venta los más de 800 mil árboles naturales que se tienen disponibles para estas fiestas decembrinas.

Desde 250 hasta 300 pesos es el costo por cada árbol, que las familias mexicanas deben cortar en las zonas montañosas y que se convierten en una alternativa de convivencia familiar, turismo de aventura y de conservación de los bosques.

Los ranchos silvícolas no sólo ofrecen la aventura de cortar árboles, sino también turismo de aventura. La gran mayoría cuenta con áreas especiales para asar carnes y disfrutar de la naturaleza. Otros más, cabañas para pasar la noche con un buen vino tinto.

Son 850 productores de árboles de Navidad que cultivan en viveros especializados esta especie y en plantaciones forestales comerciales, en casi 3 mil hectáreas de esos 12 estados, aunque el estado de México y Veracruz producen casi la totalidad.

“Muchas personas creen que al comprar árboles de Navidad sintéticos es como ayudan a conservar el medio ambiente y están muy equivocados”, aseguró el Coordinador de Gerencias Regionales de la Comisión Nacional Forestal (Conafor), Pedro Ernesto del Castillo Cueva.

El funcionario federal explicó que el material con que hacen los árboles de Navidad sintéticos es petróleo, por lo que ello sí produce mayores daños al medio ambiente, que adquirir uno natural y que es cultivado de manera sustentable.

Para el gerente regional de Golfo-Centro de la Comisión Nacional Forestal, Jesús Dorantes López, el cultivo de los árboles opinos de Navidad, representa una forma de sacar de la pobreza a miles de campesinos, quienes decidieron transformar sus tierras de cultivo en bosques productores con gran éxito.

Ejemplos de éxito no faltan. En el rancho silvícola El Ciclo Verde, muchos de los trabajadores ahora cuentan con sus propias plantaciones de árboles de Navidad y sólo están a la espera que lleguen a su edad madura para comercializarlos y ganarse más dinero.

Y es que —detalló— las plantaciones forestales dedicadas a la producción de árboles de Navidad, son negocios ambientalmente sustentables y financieramente rentables, pues además de permitir la reincorporación del suelo al uso forestal, mejoran el suelo, capturan carbono y permiten la recarga de los mantos acuíferos.

Para desgracia, México aún no es autosuficiente. Para atender a todos los que buscan decorar su vivienda con un árbol natural de Navidad, el gobierno federal debe abrir sus puertas a la importación de 2 millones de árboles procedentes principalmente de Estados Unidos, en especial de Oregon y otros más de Canadá.

“Todavía importamos muchísimos árboles y eso afecta al país, no tanto a los productores nacionales, porque ellos venden otros servicios como es el turismo de aventura en las zonas montañosas”, manifestó Del Castillo Cueva.

Los pinos que ingresan de importación, deben estar sin raíz ni tierra, así como libres de pintura en el follaje y no presentar plagas y enfermedades, ello, para evitar la propagación de estos males en México.



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