SANTA RITA, Tab.— Aunque reconoce que año con año esta comunidad teapaneca es afectada por el agua, que sin control derraman los ríos Pichucalco y Teapa, la situación que enfrenta ahora no es nada comparable a otros tiempos, señala José Luis Ascencio.
En el lapso de unos días, todas las viviendas quedaron bajo el agua, y la creciente sigue subiendo, añade.
“Ya no aguantamos tantos días con nuestras casas inundadas y con la lluvia en todo momento, empapándonos, mojando las pertenencias que subimos a los techos para protegerlas”, dice este jefe de familia a cuyos hijos logró sacar en la primera oportunidad que le dio un descenso del desbordado torrente.
Cerca de ahí, otros pequeños aún siguen junto a sus padres en sus viviendas. “Porque no tienen a dónde ir, y porque nadie ha venido a ayudarnos”, refiere.
El puente tubular, con asfalto en el rodamiento, ha sido rebasado por la corriente en varias ocasiones, con lo que prácticamente han estado aislados. José Luis Ascencio, al igual que el resto de los habitantes de esta población, se dedica a la agricultura, a la ganadería y a laborar en las fincas plataneras.
Dice que la mayoría ha perdido sus cosas, aunque las recogieron para ponerlas en alto, en tapancos. Pero el nivel del agua subió más de lo que previeron.
“No nos queda más que encomendarnos a Dios”, dice mientras observa una parvada de patos que nada en el gigantesco estanque en que está convertida esta zona.
El ingreso a esta localidad sólo es posible a través de canoas y sólo cuando desciende un poco el nivel del agua pueden entrar los carros altos, si es que no se quedan atascados en el camino de terracería y tierra.
El agricultor teapaneco admite que la población se confió en que iba a ser una “creciente” más como la que están acostumbrados todos los años, y por eso se quedó en sus viviendas.
Comúnmente se trata de anegaciones que ocurren sólo alrededor de sus patios o ingresa muy poca agua a sus casas, pero esta vez ha sido impredecible y ya llevan más de dos semanas con una inundación que no tiene para cuándo acabar.
Esta comunidad es casi la última de Teapa, en los límites con Jalapa y Centro (Villahermosa), cuyo río está cercano a la carretera federal Villahermosa-Teapa, la cual es alcanzada también por esta corriente.