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Larga noche de viento en Veracruz

Larga noche de viento en VeracruzLarga noche de viento en Veracruz
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Édgar Ávila Pérez
El Universal
Miércoles 24 de octubre de 2007

XALAPA, Ver.— La noche fue interminable, de estruendos, violenta. El viento intenso chocaba contra las estructuras, partía a la mitad los árboles y hacía volar las láminas. Todo esto durante horas, a consecuencia del frente frío número 4, catalogado por las autoridades de Veracruz como un “huracán seco”.

El silbido del vendaval atravesaba ventanas y puertas, y las ramas de los árboles chocando entre sí fue la constante de uno de los brazos del atípico fenómeno natural.

El dios Ehécatl (del viento) fue inmisericorde con Veracruz. Le lanzó latigazos de más de 130 kilómetros por hora que no se detuvieron al impactar en la costa, siguieron su camino y reventaron en zonas montañosas. Descendió brúscamente la temperatura a 4 grados centígrados,

La noche del lunes fue larga, tan larga como la zozobra de no saber qué aspecto tendrían las calles al otro día. Más de 10 horas duró el embate de este frente frío contra 140 municipios costeros y serranos de Veracruz.

Los soplidos del chiflón, junto con el agua que azotó la mayor parte de la geografía veracruzana, arrancaron de todo: techos de viviendas, árboles, espectaculares, antenas y postes de energía eléctrica.

Si en los puertos de Veracruz y Coatzacoalcos hubo asombro por la intensidad del fenómeno meteorológico, ni que decir en zonas montañosas como Xalapa, Banderilla y la Sierra de Papantla, donde la corriente llegó con 100 kilómetros por hora.

El temporal golpeó por igual: casas de concreto bien estructuradas y humildes viviendas de la periferia de las grandes ciudades. Doña Mari habita una de ellas y fue insuficiente el pequeño lazo que compró para amarrar las láminas de zinc. Éstas solo rechinaban, dice.

“¡Ay Dios!, si usted hubiera visto, pensé que se me iba todo mi techo”, relata la mujer de casi 60 años que habita en una colonia de la periferia de la capital veracruzana.

Desastre mayúsculo

Apenas comienza el recuento de los primeros daños y el desastre se vislumbra mayúsculo. Las autoridades municipales estiman entre 3 mil a 5 mil casas las afectadas. Protección Civil Estatal va lento en el conteo, sobre todo de comunidades rurales donde la mayoría de viviendas están construidas a base de palma, madera y láminas.

Y el temporal apenas empieza. El “huracán seco”, según denominó a este vendaval el gobernador Fidel Herrera, prepara una oleada de heladas y nevadas en las zonas montañosas de Veracruz, ya de por sí golpeadas por la pobreza.



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