OAXACA, Oax.— La sección 59 los llama “extensiones” y “módulos”. Son espacios para ampliar su movimiento disidente más allá de las 158 escuelas que mantienen en su poder.Se trata de habilitar casas, oficinas o construir chozas para convertirlas en salones y ofrecer en comunidades clases de primaria y secundaria, contra los paros convocados por la sección 22, a pesar de que el gobierno del estado no otorga validez oficial a esos cursos.
Como otras siete mil 864 escuelas que llevan el nombre Benito Juárez, la de la colonia Manantial, en Zaachila, es singular.
Así llamaron a seis “salones de clase”, armados con láminas y madera, “amueblados” con tablas sobre tabiques apilados sólo uno sobre otro para que sean los pupitres.
Las cajas de madera son improvisadas como mesas o sillas, como sea el caso. Algunas de las “aulas” ni siquiera tienen paredes, sólo un techo de lámina metálica sobre maderos.
Aquí trabajan cinco maestros de la sección 59, quienes formaron la escuela el pasado 20 de agosto con 96 alumnos de primaria y 36 de preescolar, en la colonia Manantial, perteneciente a la Villa de Zaachila, todos ellos condenados a no ser reconocidos por el gobierno.
Pareciera que el calor que se refleja en el suelo lleno de piedras causa una ilusión a las familias pobres con ver a sus hijos estudiando.
La directora de la “institución”, Juana Hernández Dolores, afirma que el proyecto inició sin el ánimo de confrontación, “sólo queremos que nuestros niños estudien y la colonia vaya hacia delante”.
Para ello, dice, hicieron esta escuela como una extensión de la primaria Benito Juárez, de Santa Cruz Xitla, comunidad que limita al norte con Miahuatlán y San Simón Almolongas, en la Sierra Sur, ubicada a unos 110 kilómetros de distancia aproximadamente de la capital del estado.
“Es una de las escuelas de la sección 59 que nos está apoyando, somos una extensión de está institución hasta que nos den la clave”, ataja Juana Hernández.
La mayoría de los niños son bilingües, 80% aproximadamente, pues los asentamientos humanos de la colonia Manantial están mezclados entre gente que llegó de distintas regiones del estado: “hablan mixteco o zapoteco, pero entre estas mismas lenguas son distintas, unos vienen del istmo, otros de la costa, de la sierra Sur y de la Norte; hay diversidad”.
Los estudiantes acuden sin uniformes, con zapatos bastante gastados o de plástico, que es lo que calzan la mayoría de las niñas, aunque parecen divertidos en su nueva experiencia de alumnos. Pero las condiciones a veces se tornan difíciles por el calor y la falta de energía eléctrica en las aulas improvisadas.
Pero también tienen complicaciones para aprender sin herramientas básicas como los libros de texto gratuitos: “los de tercer año de plano no tienen libros, con el resto a’i vamos avanzando entre libros prestados y otros que nos han mandado de la escuela primaria de Miahuatlán”, dice uno de los maestros.