TIJUANA, BC.— Minutos de terror vivieron los vecinos de la calle Pánfilo Nátera de la colonia Francisco Villa, cuando un número indeterminado de hombres cubiertos con pasamontañas y vestidos de negro dispararon sus armas largas contra las instalaciones que la Dirección Estatal de Protección Civil comparte con la Policía Federal Preventiva (PFP), ubicadas en la acera de enfrente.
Los tiros “se oían como fuegos artificiales al principio y luego una tronadera que no acababa”, dijeron al recordar que la balacera se prolongó durante unos 15 minutos durante los cuales sufrieron el terror de que “una bala nos fuera a pegar”, dijo Carlos N, quien pidió mantener el anonimato por temor a sufrir represalias.
Al tiempo que abrazaba a su hija, de 7 años, el hombre recordó que en cuanto escuchó los primeros disparos despertó a su hijo de 5 años que ya dormía, mientras ordenaba a su esposa y a la niña que corrieran al baño, donde permanecieron tirados en el piso hasta que se dejaron de escuchar los disparos.
Los pequeños no paraban de temblar y fue muy difícil que conciliaran el sueño.
Una joven que visitaba una casa vecina a la de Carlos sufrió una crisis nerviosa que le provocó vómitos y dolor de cabeza, y fue necesaria la intervención de paramédicos para estabilizarla.
La dueña de la vivienda relató que al entrar a su domicilio alcanzó a cruzar la mirada con uno de los sicarios sin saber lo que ocurriría.
Afuera y aparentemente de forma intencional, los presuntos delincuentes destrozaron a balazos los cables de energía eléctrica, lo que aumentó el terror de los vecinos.
Carlos pidió a las autoridades que retiren a los elementos de la PFP del lugar y dejen exclusivamente a la Dirección Estatal de Protección Civil, “porque no hay garantía de que esto no vuelva a pasar”.
En tanto, Javier, un adolescente de 16 años que entre broma y en serio pidió “una feria” a cambio de platicar sus impresiones, recordó que jugaba Nintendo cuando empezó el tiroteo y al darse cuenta que lo que escuchaba “eran balas de verdad” se tiró al piso.
Dijo que la vecindad con el cuartel policiaco le permitió entablar una relación con los oficiales e identificar rápidamente lo que pasaba, pues los agentes le advirtieron que “el día que empiece una balacera pusiera los colchones en la pared y me tirara al suelo”.
Otra vecina relataba a uno de los guardias del cuartel que cuando comenzaron los disparos veía las noticias del día, pues le llamó la atención el asesinato de un policía unas horas antes. “No sabía si los disparos se oían en la tele o en la calle, cuando puse atención vi que era afuerita de mi ventana”, recordó.
Junto a las instalaciones rafagueadas, un vecino colocó una veladora en donde murió el civil Alfredo Luna Reyes, aunque junto con una cruz de tierra que moldeó, la vela sólo duró unos minutos antes de que manos desconocidas se la llevaran.
El jardín de niños Rayito de Sol, ubicado en el costado izquierdo de las oficinas, suspendió clases “por seguridad de los niños”.