El Universal Los Estados
El Universal Universal, ElUniversal, México, Mexico, DF, Periódico, Periodico, Noticias, Información, Informacion, Clasificados, Avisos, News, Newspaper, Information, Editoriales, Columnas, Internacional, Nación, Nacion, Estados, Ciudad, Finanzas, Deportes, Espectáculos, Espectaculos, Cultura, Galería, Galeria, Clima, Horoscopos, Aviso, Oportuno, Dinero, Fotogaleria, Ocio, Especiales, Compras, Entretenimiento
 
 Buscar en: 
 
 
“La libré abajo de una mesa”

“La libré abajo de una mesa”“La libré abajo de una mesa”
- A   A   A +

Sergio Javier Jiménez
El Universal
Jueves 23 de agosto de 2007

MAHAHUAL, QR.— Desde el aire sólo se ven pedazos de madera, techos derrumbados, palmeras retorcidas y decenas de personas que piden ayuda ante la falta de agua, alimentos y turistas, su principal fuente de ingresos.

Esta comunidad de aguas esmeralda ve su mar revuelto. Pueden encontrarse peces en la playa y caracoles de mar calles adentro revueltos con raíces de palmeras, troncos de árboles, cables, alambres y antenas caídas.

El presidente Felipe Calderón caminó ayer por comunidades de Quintana Roo y Campeche golpeadas por el huracán Dean. En la segunda entidad se había advertido de una inundación de gran magnitud la víspera en Ciudad del Carmen —70% estaba bajo el agua—, pero cuando el mandatario llegó, el agua ya había vuelto al mar.

“Necesitamos láminas, ayuda pa’reconstruir”, era el clamor de unos. “Que nos ayuden con créditos, no necesitamos que nos regalen, somos pescadores”, pedían otros. Y Calderón se comprometía, a través de sus secretarios de Salud y de Desarrollo Social, a entregar los apoyos a la brevedad posible.

Mientras, los lugareños de piel curtida no sudan, el equipo del mandatario lo hace a mares y con esfuerzos sortea palos, piedras, charcos, troncos, ramas, cascajo y fruta desprendida de los árboles.

Los caminos de la comunidad indígena maya de Chacchoben se tapizaron de limones, naranjas, nanches y mameyes que el viento arrancó de las ramas. Aquí, Dean se llevó hasta el templo de la comunidad evangélica, hecho de concreto.

La gente pide ayuda. El Centro de Salud quedó inundado, no hay luz y los habitantes, pobres en su mayoría, quieren que les repartan las láminas para cubrir los huecos que quedaron en los techos de sus viviendas. La distribución aún no comienza.

Un anciano cuenta a Calderón su odisea, lento, como sus pasos al tener que ayudarse de dos bastones para andar. El mandatario escucha paciente, pero el gobernador de Quintana Roo, Félix González Canto, corta el relato para seguir la caminata improvisada antes de partir a Campeche.

Calderón visitó la casa del anciano. Hecha de guano (como se conoce a la palma en Cuba) y palos, que no resistió el viento, pero él sí la libró, pese a su edad, debajo de una mesa, sobre una cobija al no poder salir e ir al refugio. Ahí —cuenta— le agarró el sueño, luego despertó y fue rescatado por la comunidad bajo los palos de lo que fue su hogar.

En Chetumal, a Calderón se le buscó un lugar para recorrer, a fin de que pudiera charlar con la gente, pero al no haber nada grave se lo llevaron a la periferia donde la población vive, desde siempre, en míseras casuchas de cartón que ante cualquier chubasco se vencen.

El mandatario aseguró: “A pesar de la furia de este huracán, hasta ahora hemos salido bien porque estábamos preparados”.



Home   >   Los Estados

 

El UNIVERSAL | Directorio | Contáctanos | Código de Ética | Avisos Legales | Publicidad | Mapa de sitio
© Queda expresamente prohibida la republicación, parcial o total, de todos los contenidos de EL UNIVERSAL