CHETUMAL, QR.— A pesar de que no dejó pérdida de vidas humanas, el hura-cán Dean causo dolor y desolación entre la población que lo perdió todo, como es el caso de Faustina Che Caamal, quién al volver a su hogar encontró reducida a escombros su vivienda.Entre lágrimas y una inmensa tristeza, esta mujer no dejaba de observar su humilde vivienda de madera y techo de lámina de cartón que destruyó por completo el huracán.
Francisco Zarco Número 44, en la colonia Nueva Reforma fue el hogar de Faustina y su familia durante los últimos 25 años, hasta que Dean pasó y se lo llevó todo. “No lo puedo creer, me cuesta trabajo hacerme a la idea que ya no tengo casa, se la llevó el huracán”, comentó.
En ningún momento dejo de llorar, porque para ella perder su precaria vivienda significa todo, no hay ahorros, mucho menos inversiones que le garanticen hacerse de otra casa de manera inmediata. Tendrá que esperar la voluntad y la disposición de las autoridades.
Para Faustina, de 55 años, no es suficiente el aliento y el apoyo que le han brindado sus hijos María Cristina, Lesmi y Roger, ya que el perder su hogar y su patrimonio significa que en los próximos días, meses y tal vez años, serán de mucha adversidad.
Mientras sus hijos limpian el terreno, ella no deja de llorar, está inconsolable, no tiene donde dormir esta noche. El poderoso huracán Dean y sus vientos de más de 250 kilómetros por hora arrasaron con la humilde vivienda de Faustina la madrugada de este martes 20 de agosto, fecha que seguramente será inolvidable para esta mujer. “Fue una experiencia horrible, se escuchaba el zumbido ininterrumpido de los vientos de huracán, la caída de árboles y objetos que volaban a causa de la furia de Dean. De habernos quedado aquí, no estaríamos vivos”, narró.
Pasó el impacto del huracán resguardada en la casa de unos familiares, dado que su hogar se ubica en la parte baja de Chetumal, área en la que se esperaban inundaciones, pero no ocurrió así, Dean trajo más vientos que agua. La casa de esta familia se derrumbó, lo único que se lograba apreciar era el techo de lámina de cartón y todas sus pertenencias mojadas y tiradas en el suelo.
Confía en que el gobierno la incluyan en el censo de viviendas dañadas, para recuperar su hogar. Mientras, vivirá con familiares.
Recuerda que a diferencia del huracán Mich que arrasó con agua de la Bahía de Chetumal, dejando varios metros de ella seca, en esta ocasión Dean no hizo lo mismo, al contrario, las aguas quedaron agitadas y revueltas. A pesar de llevar tantos años de vivir en esta parte baja, dice que nunca pensó que nos pudiera ocurrir tanta desgracia con un huracán.
El meteoro que entró con categoría cinco, la más alta, ocasionó graves daños en viviendas de colonias populares de Chetumal y de la zona rural de Othón P. Blanco, José María Morelos y Felipe Carrillo Puerto.