A pesar de los estragos que causó el huracán Wilma hace dos años en Quintana Roo, no hay una creciente demanda por los seguros contra riesgos catastróficos, reconoció Luis Morales.El presidente de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) comentó que falta una mayor cultura de la prevención en el país.
En conferencia de prensa, reconoció que después del huracán Wilma, que causó daños por 3 mil millones de dólares, el precio de las pólizas creció entre 200% y 300% entre 2005 y 2006. Sin embargo, en los últimos meses se observó una reducción de 15% en estas coberturas.
Mencionó que es difícil prever los costos que resultarán del huracán Dean, pero aclaró que el sector cuenta con los recursos suficientes para pagar las indemnizaciones.
Detalló que las compañías de seguros tienen una reserva catastrófica de 16 mil millones de pesos y un capital de 81 mil millones de pesos.
Mencionó que ante la llegada de este fenómeno metereológico, el sector elaboró un plan de contingencia, a fin de dar seguimiento a la trayectoria, magnitud y avisos a los asegurados para prevenir el evento.
Incluso, se recopila información de los centros de atención de las compañías en la zona y se identifican los riesgos del posible impacto.
Morales presentó el Modelo de Riesgos Hidrometeorológicos que desarrollaron la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas, el Instituto de Ingeniería de la UNAM y la AMIS, que ayudará a una estandarización en el mercado de seguros y se podrá hacer un cálculo de la pérdida máxima probable.