PLAYA DEL CARMEN, QR.— Lo más duro de un huracán es la salida, es decir, cuando pasa y el escalón de vientos termina por derribar las estructuras que quedaron endebles ante el golpe del epicentro, dice Luis Balboa, un hombre de 39 años oriundo del Distrito Federal que lleva casi una década avecindado en este puerto.Recuerda que Wilma, aquel devastador meteoro de octubre de 2005 que se estacionó durante varios días en la región, fue catalogado categoría cinco como ahora se espera que llegue Dean, que ayer aún estaba en cuatro, pero la diferencia podría ser que éste se quede por unas horas y siga su ruta con la posibilidad de que los daños sean menos severos.
La tranquilidad que despide este trabajador de la industria turística cuando narra su vivencia con los huracanes, contrasta con lo que sucede en el muelle de Playa del Carmen que está justo a sus espaldas. El ajetreo y movilización que durante la mañana y el transcurso de la tarde ha registrado este lugar ha sido por la afluencia de turistas y habitantes que abandonan la isla de Cozumel. Los ferrys parten semivacíos, un promedio de 20 pasajeros van al archipiélago mientras regresan entre 200 y 250 por cada barco.
De acuerdo con cálculos de la Secretaría de Turismo de Quintana Roo, entre este domingo y lunes abandonarán Cancún y la zona de la Riviera Maya alrededor de 40 mil de los 60 mil turistas que se encuentran en esta zona del país. La afectación a la economía aún no se calcula pero un termómetro podría ser que durante el fin de semana se canceló el arribo de por lo menos 50 mil turistas, según la dependencia.
Prevén impacte centro de Quintana Roo
Ayer el día comenzó con largas filas en las tiendas departamentales, en los almacenes de venta de madera y equipo de construcción en poblaciones como Cancún, Puerto Juárez, Puerto Morelos, Playa del Carmen y Tulum, lugares donde se pronostica impacte el corazón del huracán.
A partir de Tulum en dirección hacia el municipio de Felipe Carrillo Puerto y a Chetumal, capital del estado, la fuerza del impacto podría destrozar comunidades de escasos recursos que no cuentan con infraestructura hidráulica y de caminos como las aledañas a Cancún.
Por radio se escucha cada media hora un spot donde se llama a la población a tener calma, a almacenar suficiente agua para consumo humano, baterías y sobre todo que abandonen los lugares con estructuras frágiles y busquen resguardo en alguno de los refugios anticiclones que se habilitaron en todo el estado.
Cuando los habitantes de esta región del sur de Cancún toman la carretera rumbo a Chetumal se puede ver a la distancia una espesa nube negra que con ligeros vientos recuerda que esa es la dirección de donde vendrá el corazón de Dean.
Cada año, pero con más frecuencia en los últimos 10, es costumbre que se vea este tipo de movilización, dice Carlos Procuna, un empresario restaurantero quien asegura que la llegada de un huracán se ha hecho “pan de todos los días por estas fechas”.
Víveres
Sobre el abasto de víveres comenta que ahora, en comparación a otros momentos, existe mejor distribución aunque manifiesta su escepticismo sobre la tradicional desorganización posterior al impacto de un meteoro.
Así, la palabra “alerta” es la que más se escuchó este fin de semana en terminales de autobuses, comercios, parques y entre los habitantes del puerto que, espectantes y pegados a la televisión y radio, saben que la temporada de huracanes apenas comienza. Oficialmente termina hasta octubre.