OAXACA, Oax.— La fiesta indígena de la Guelaguetza concluyó sin incidentes, aunque simultáneamente a la celebración unos 10 mil maestros de la sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores del Estado (SNTE) y militantes de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) marcharon de manera pacífica por las calles de esta ciudad.Los manifestantes exigían la renuncia del gobernador Ulises Ruiz y demandaban la liberación de sus “presos políticos” y la presentación de los “desaparecidos”.
Al termino de la marcha realizaron un mitin en el zócalo capitalino. Ahí, el líder de la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores del Estado, Ezequiel Rosales Carreño, intentó fungir como orador, pero sólo logró pronunciar 91 palabras; tuvo que huir ante la rechifla e insultos, así como la exigencia de los maestros para instalar una asamblea estatal y derrocarlo.
Las bases magisteriales y de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca reaccionaron así luego de que el secretario general de Gobierno, Manuel García Corpus, revelara que la Comisión Negociadora Ampliada del magisterio, encabezada por Rosales Carreño, se comprometió a que a que marcharían de manera pacífica para no empañar la Guelaguetza.
Rosales Carreño tuvo que salir escoltado por su equipo de seguridad; sin embargo, los maestros y appistas no solamente le lanzaron insultos sino que le arrojaron botellas y vasos de plástico, naranjazos y basura.
El cuerpo de seguridad de la misma sección 22 tuvo que sacar a empellones al líder provisional y secretario de organización del magisterio, quien sólo pudo decir a la prensa que no era ningún traidor y que por la fuerza del movimiento saldrían libres todos los implicados por el enfrentamiento del 16 de julio.
Marcha “pacífica”
Ayer, la manifestación que inició a las 10.30 horas partió del mercado zonal de Santa Rosa hacia el zócalo.
El primer punto, al pasar sobre la avenida Oaxaca y la desviación al Cerro del Fortín, miles de marchistas lanzaron consignas en contra del gobernador Ulises Ruiz, quien se encontraba a más de un kilómetro de distancia, en el auditorio Guelaguetza, donde se representaba sin ningún incidente el segundo Lunes del Cerro.
No se registraron incidentes, a pesar de que existían dos puntos en los que se temía enfrentamientos con las policías municipal y estatal.
A las 13:30 horas, la Guelaguetza oficial concluyó sin novedad.
Aunque, finalizó como empezó, con bloqueos carreteros, marchas, consigas, protestas y la exigencia de la renuncia del gobernador del estado Ulises Ruiz Martínez “por autoritario y represor”.
La realización de la Guelaguetza por parte del Gobierno no garantiza la paz y la estabilidad política en Oaxaca advirtió mediante un comunicado, el autodenominado Ejército Popular Revolucionario (EPR).
“Si Ulises Ruiz piensa que con llevar acabo esta festividad comercial cambiará la imagen de Oaxaca, está equivocado”, destacó el grupo subversivo en su texto, que este lunes circuló en los medios de comunicación y que estaba fechado en Oaxaca.
"Oaxaca no estará en paz hasta que nuestros compañeros Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez sean presentados vivos y en libertad, Oaxaca tendrá estabilidad cuando este gobierno asesino caiga", sostuvo. El Ejército Popular Revolucionario acusó al Ejército mexicano, en especial al general Juan Alfredo Oropeza Garnica, de mantener detenidos en sedes militares a sus dos compañeros, Reyes y Cruz, por lo que exigió, de nueva cuenta, la inmediata liberación de sus intengrantes y que sean presentados con vida.