OAXACA, Oax.— A 72 horas del día “G”, el primer lunes de la Guelaguetza, “reforzar” es el verbo más recurrente que se conjuga en esta capital.
“Vamos a reforzar la seguridad”, dice el gobierno. “Se reforzarán las acciones”, aseguran los maestros plantados en el zócalo. “Es necesario reforzar la economía de Oaxaca”, imploran los prestadores de servicios turísticos.
En el corazón del Cerro del Fortín —en cuyo auditorio se realiza la máxima festividad anual de Oaxaca los dos últimos lunes de julio—, vigilado estrechamente por los policías armados y sus equipos antimotines, una brigada de 120 hombres, entre carpinteros y electricistas, terminaron de reforzar el andamiaje donde se planea bailarán las delegaciones procedentes de 43 municipios oaxaqueños y ofrecerán sus regalos típicos.
Todos los actores del largo conflicto que sacude Oaxaca desde el año pasado, tienen el verbo “reforzar” en sus planteamientos. Desde la humilde vendedora de plátanos fritos y memelas del zócalo, hasta la encargada de las reservaciones y ventas de un hotel ubicado en pleno centro.
Imelda Martínez, vendedora ambulante de antojitos típicos y perseguida durante años por inspectores municipales “que nos piden dinero y si no les damos nos quitan la mercancía”, asegura que su economía saldrá fortalecida en estos días.
El zócalo, vedado para ella “porque no soy del PRI”, ahora es su espacio desde el 18 de junio, cuando los maestros reiniciaron el plantón representativo.
Como ella, cerca de 300 ambulantes ocuparon el zócalo para solidarizarse con el magisterio y la APPO, pero también para “vender y ganar algo”.
Pero no están solos. Alrededor del zócalo, otro grupo de comerciantes ambulantes “dirigidos por Mario Luna, Everardo Medina y Juan Hernández”, reforzaron el cerco contra el plantón magisterial y cerraron varias calles del centro histórico donde las mesas de los restaurantes están vacías ante el escaso turismo.
Los comerciantes informales que venden desde discos pirata, videos de la lucha magisterial, ropa, tacos, tortillas de amarillo y el tejate —una refrescante bebida a base de maíz y cacao— quieren “reforzar” su economía, sin importarles que unos sean del PRI y otros apoyen a la APPO y sin considerar que juntos, le dan un ambiente de fiesta y de pueblo al zócalo de la capital.
En un extremo del remodelado zócalo, justo frente al ex palacio de gobierno, el profesor Ramiro Nicolás, de la zona D-II-20 de la telesecundaria de Pinotepa Nacional, se agasaja con unos cacahuates fritos “mientras llega la hora de la comida”. Él dice que “nadie se moverá de aquí, si el gobierno no libera a los presos”.
No le importa, asegura, que siga durmiendo en una escuela, que coma “por ahí, para gastar menos de 80 pesos al día”. Los maestros, enfatiza, “no vamos a permitir que se realice la Guelaguetza de los ricos”.
“Después que todos los compañeros maestros terminen de entregar los documentos de los alumnos y lleven a cabo las clausuras de clases, ya verás cómo se reforzará el plantón”, anuncia. Por ahora, hay pocos mentores en el centro de la capital.
Muy cerca de ahí, la encargada de las reservaciones y ventas del hotel Gala, Nieves Ortiz Pérez cree que es necesario que “el gobierno federal refuerce la ayuda a los prestadores de servicios, porque ya hay cancelaciones de los turistas”.
“El problema nos está afectando mucho. De sopetón tuvimos cancelaciones de tres grupos después de lo que pasó el lunes”. El año pasado, recuerda, el hotel estuvo cerrado durante mes y medio. “Imagínese, 45 días sin trabajo. Lo bueno fue que nos pagaron siquiera la mitad del sueldo”.
Faltan tres días para la fiesta del primer Lunes del Cerro y aquí en la capital todos conjugan el verbo reforzar. ¿Qué pasará?. “Cruzamos los dedos para que haya Guelaguetza”, dice Nieves Ortiz Pérez.