CIUDAD JUÁREZ, Chih.- El narcotráfico, al igual que el tráfico de ilegales, representan para esta región fronteriza del norte del país una importante derrama ecónómica y operan con parámetros similares, ya que a pesar de que las bandas y sus jefes son conocidos por pobladores y autoridades, nadie los delata porque no representan peligro a menos que surjan desacuerdos entre ellos."Son gente de aquí, pero no le hacen mal a nadie, ellos se dedican a lo suyo y ya", dice Joaquín Martínez, secretario de la presidencia seccional de Puerto Palomas de Villa, al referirse a los polleros que prácticamente controlan la economía de ese poblado situado en la frontera con Columbus, Nuevo México, 150 kilómetros al oeste de Ciudad Juárez.
Por su parte, el profesor Manuel Robles Flores, dirigente social de la región fronteriza del norte de Chihuahua, aseguró que los traficantes de drogas sólo tienen problemas con la gente cuando alguno de sus miembros causa daños a otros, pero mientras eso no ocurra, son como cualquier otro campesino.
Autoridades de la delegación estatal de la Procuraduría General de la República (PGR) y de la Procuraduría de Justicia de Chihuahua reconocen que el narcotráfico es fuerte en algunas regiones del estado, pero no informan abiertamente los nombres de los jefes o de quienes integran las bandas del narcotráfico.
Sin embargo, muchos pobladores saben que cerca de esta frontera opera una célula del cártel de Juárez que dirige Rodolfo Escajeda Escajeda La Gata y señalado por traficar droga a través del río Bravo a EU por la región agrícola del Valle de Juárez.
Los operadores
Además de Escajeda operan en esa región, al oriente de la zona urbana de Juárez, su primo Óscar Alonso Candelaria Escajeda, junto con Jaime, Fernando, Alberto, Pedro, Enrique, Vicente y José Miguel Fernández Jurado, así como otro narcotraficante sólo conocido como "Édgar", además de varios integrantes de otra familia que los pobladores identifican como Los Gándara. "Los que se dedican al trafico de drogas en el valle de Juárez son conocidos por todos, pero nadie los delata y los agentes los cuidan; algunos por interés económico y otros por no meterse en problemas", añadió el activista social.
"Además, algunos moradores de la zona reconocen que cuando alguien ha necesitado apoyo, esos narcotraficantes les ayudan, aunque no son muchos los casos que se han dado", agregó el profesor Robles Flores.
Según el activista social, en la región vallejuarense, como en varios luegares del territorio chihuahuense hay municipios donde los jefes del narcotráfico conviven abiertamente con sus paisanos.
En municipios como Guadalupe y Calvo, Morelos, Batopilas, Urique, Guazapares y Chinipas, al suroeste del estado y en los límites con Sinaloa, así como en Uruachi y Moris, aledaños a Sonora, hay narcotraficantes que todos los moradores conocen, pero nadie los delata, aseguró un agente de la PGR.
Cuestiones de economía
El investigador Alejandro Arrecillas, director de la Universidad Pedagógica Nacional de Ciudad Juárez, consideró que el narcotráfico es un problema de economía.
"Dentro de las bondades al sistema mexicano al narco le permite circulación de dinero, inversión y otras actividades económicas", dijo Arrecillas tras asegurar que en el país hay muchas poblaciones que viven a partir del dinero que genera el narco.
El investigador aseguró que el narcotráfico ha resuelto en algunas comunidades la situación precaria del campo, y posibilitado la producción en comunidades que tenían problemas económicos. "Por eso muchos narcos, aunque envenenan a muchos con su producto, son como ídolos locales en un sentido de solidaridad con la comunidad donde viven o de donde son originarios", dijo.
Asimismo, en términos culturales la idea entre la juventud es que el narco es camino del éxito.
Bienestar y crecimiento
En la población de Rodrigo M. Quevedo, conocido como Palomas, el tráfico de indocumentados es una actividad que mantiene económicamente a la zona, al igual que el narcotráfico, sólo que de esta otra actividad se habla poco. A la par del crecimiento económico se impulsa el bienestar de sus moradores y por eso en algunas regiones del estado de Chihuahua, como Palomas, se mantienen actividades no precisamente lícitas, como el tráfico de drogas y de personas, algunas veces vinculadas, como motor de desarrollo. En Palomas son conocidos los jefes de la bandas que trafican con indocumentados que buscan pasar hacia Estados Unidos, así como del narcotráfico, pero la gente no habla mal de ellos porque, aseguran, "no le hacen mal a nadie y, en cambio, ayudan a los negocios".
Droga y migrantes
Ahí, los principales polleros son conocidos por todos los pobladores, incluso las autoridades tienen identificados a jefes como Ángel Farías, el más influyente de todos; así como a José Coss, conocido como Pepe Coss, quien coordina su trabajo con Farías. Otro de los polleros que trabaja para Farías es Alfonso Poncho Rangel.
Además, los habitantes saben que esos polleros cargan a los migrantes con droga en sus mochilas para colocarla en Estados Unidos. "Esa es una maniobra que se sabe la hacen, pero son hábiles cuando la ejecutan y así le sacan doble a los migrantes", comentó Rolando Alvarado, delegado de la PGR en el estado.