MÉRIDA, Yuc.- Llegó con toda su humildad y la dignidad intacta. Entonces el PRD aceptó estar en deuda con él, que no estuvo a la altura de un candidato como él: Héctor El Cholo Herrera, entre exclamaciones "¡no estas cholo!, ¡no estas cholo!", en el pequeño parque de Santa Ana, tan sólo a media capacidad, plagado de ancianos que miran todavía, con fervor, a Andrés Manuel López Obrador.Ahí, el ex candidato presidencial aprovechó para deplorar el anuncio de la Corte "de que han decidido quemar las boletas electorales del 2 de julio de 2006, pero ustedes saben que si no temieran nada deberían estar planteando que esas boletas se revisaran, se contaran y que quedara muy claro qué fue lo que sucedió".
"¡Pero como ellos saben que no ganaron, ahora piensan que quemándolas, enterrándolas, van a darle carpetazo al asunto. Se le olvida a Calderón y se lo vuelvo a recordar, que la mancha de un fraude no se lava ni con toda el agua de los océanos!". Y las exclamaciones de la gente rubrican el discurso: "¡presidente! ¡presidente!", en un coro de casi 2 mil bocas.
A nombre del Comité Ejecutivo Nacional del PRD, Gerardo Fernández Noroña comunica el último mensaje de su partido: Héctor Herrera "ha sido mucho candidato para un partido, debo reconocerlo, que no ha estado a la altura de un hombre digno, consecuente y firme".
Los aplausos se desgranan sin condiciones, y don Héctor se da tiempo para bromear, "no alcanzan mis ojos para verlos a todos... es un placer verlos siempre". Así abre su discurso de cierre de campaña, cuando ya parece que la suerte está echada y ya no hay mucho por hacer.
"Éste ha sido uno de los momentos más emocionantes de mi vida", le dice a ese grupo de gente" y se dirige a sus correligionarios como si fueran los antiguos espectadores de sus días de carpa y comedia, cuando les arrancaba las risas con diálogos y monólogos en los que el personaje principal siempre fue un personaje humilde.
"Hoy termina un ciclo de mi vida, hoy termina la actuación más importante de mi vida. Gane o pierda, ha sido una experiencia maravillosa", admitió, y su esposa Jazmín López lo observa, con admiración.
Explica por qué se metió "en esto" y dice que recorrió el estado, "he confrontado la pobreza que vive nuestro estado, y quiero que sepan que hay dos tipos de pobreza: la pobreza digna y limpia del pueblo y del campesino, que la lleva con una sonrisa en los labios esperando siempre mejores épocas. Estreché manos callosas que me decían: ´tenemos mucha esperanza en usted, en el presidente legítimo, en el PRD´".