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Vuelve terror a Michoacán: mueren 4 narcos en balacera

Al final, el Ejército sometió al grupo de narcotraficantes integrado por alrededor de 10 personas, entre las que se encontraban mujeres, y ocupó una casa, que se incendió por lo nutrido del fuego, donde se atrincheró la banda que enfrentó a cerca de 200 miembros de las Fuerzas Armadas
Martes 08 de mayo de 2007 Francisco Gómez | El Universal

APATZINGÁN, Mich.— En uno de los episodios más violentos ocurridos en esta región del suroeste de Michoacán, militares y narcotraficantes se enfrentaron a tiros por casi dos horas con saldo de tres soldados heridos y cuatro de los atacantes muertos, además de tres detenidos.

Al final, el Ejército sometió al grupo de narcotraficantes integrado por alrededor de 10 personas, entre las que se encontraban mujeres, y ocupó una casa, que se incendió por lo nutrido del fuego, donde se atrincheró la banda que enfrentó a cerca de 200 miembros de las Fuerzas Armadas.

En el enfrentamiento ocurrido en una de las zonas más céntricas de esta ciudad, se emplearon granadas, rifles de asalto AK-47 y R-15, tanquetas y vehículos Hummer artillados con armas MK-19. El Ejército, apoyado por agentes federales y policías locales, acordonó casi cinco cuadras de la zona. Sin embargo, ello no impidió el pánico entre los habitantes ni la paralización de la ciudad más importante de la llamada región michoacana de Tierra Caliente, localizada a 220 kilómetros de Morelia.

Todas las casas aledañas al lugar del enfrentamiento fueron revisadas por el Ejército, luego de que varios de los pistoleros escaparon saltando por azoteas. Durante casi tres horas, las fuerzas armadas revisaron casa por casa, pero no encontraron a ningún otro de los agresores.

El incidente se produce a una semana de iniciado uno de los mayores despliegues militares en la entidad, luego de un enfrentamiento a balazos entre soldados y narcotraficantes en el municipio de Carácuaro, 135 kilómetros al sur de Morelia, en el que murieron cinco militares y un pistolero, además de que otros tres miembros de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) fueron gravemente heridos.

Los hechos

La balacera en Apatzingán se inició a las 10:45 horas —para concluir a las 12:50 horas—, cuando efectivos del Ejército arribaron a una casa localizada en el cruce de las calles Fray Melchor de Talamantes e Insurgentes, y tras establecer posiciones algunos de los militares se dirigieron a la entrada y tocaron la puerta. En respuesta recibieron una andanada de balas desde el interior de la vivienda.

Una versión de la policía local señala que un grupo de la Base de Operaciones Mixtas —integrada por policías federales, estatales y municipales— marcó el alto al conductor de un vehículo, que ignoró a los oficiales y al tratar de huir fue perseguido hasta la casa en la que se refugió, por lo que se pidió el apoyo de los militares.

Lo cierto es que poco antes de la 11:00 horas comenzó el intercambio de disparos entre los soldados y narcotraficantes, cuando uno de los pistoleros comenzó a disparar desde la puerta ráfagas de AK-47, conocida como cuerno de chivo. Los miembros del Ejército se parapetaron detrás de vehículos blindados y en viviendas cercanas, y desde ahí respondieron el fuego.

Las primeras bajas se dieron entre los militares, según testigos, al resultar heridos el teniente de Infantería Archibaldo Uribe Morales, además de los soldados José Eduardo Chávez Mederos y Pablo Villegas Contreras. Los tres fueron retirados de la zona y trasladados al hospital del IMSS localizado a unos 100 metros. De ahí se les llevó a instalaciones militares.

Mientras, el fuego arreció de uno y otro bando. Los vehículos militares recibieron decenas de impactos en su blindaje y vidrios. Los pistoleros lanzaron granadas y por lo menos dos de ellas no estallaron, por lo que los soldados respondieron de igual manera, además de disparar desde una Hummer equipada con una arma MK-19, cuyos impactos destruyeron la puerta de la casa donde se refugiaban los atacantes.

El fuego de los militares hizo estallar dos vehículos —una camioneta y un Gran Marquis— que estaban dentro de la casa, así como una cuatrimoto. Las llamas comenzaron a invadir el resto de la casa, además de que se hizo evidente la superioridad numérica y de armamento del Ejército.

Dentro de la casa murieron cuatro personas, entre ellas una mujer identificada por la agencia tercera del Ministerio Público como Claudia Alejandra Cortés Reyes, de 26 años. Tres de ellos mostraban quemaduras y otro falleció por la explosión de una granada, según informaron socorristas y bomberos que rescataron los cuerpos entre los escombros.

Los soldados efectuaron el asalto final cuando el fuego enemigo disminuyó. Subieron a las azoteas de casas contiguas y comenzaron a rodear la casa. Al final, tropas de asalto, todos ellos encapuchados, penetraron a la vivienda. Hubo disparos esporádicos, sobre todo para obligar a la rendición de los tres detenidos, incluida una mujer, cuya identidad no fue revelada de inmediato.

Después de dos horas de intercambio de balazos, siguieron los cateos de casas en toda la zona aledaña. Cuando pasó el peligro, los cerca de 500 habitantes que fueron desalojados volvieron a sus viviendas. Aunque algunos de ellos denunciaron que les fueron hurtados objetos y dinero por oficiales que penetraron al lugar.



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