aviso-oportuno.com.mx

Suscríbase por internet o llame al 5237-0800




Cultivo de melones por juguetes


Martes 01 de mayo de 2007 Marco Antonio Duarte | El Universal

HUETAMO, Mich.- Cientos de menores de edad cambiaron su salud, sus juguetes y su inocencia por jornadas diarias de 12 horas en huertas de melón, bajo los inclementes rayos del sol. Además, están expuestos a químicos.

Así es la vida de cientos de pequeños de diversas etnias que día tras día sobreviven con los 85 pesos que les paga la empresa estadounidense Legumbres San Luis por atender 3 mil hectáreas de melones, en la zona limítrofe Michoacán-Guerrero.

Aquí, la temperatura llega a superar los 40 grados centígrados.

La Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) se ha pronunciado contra la explotación de 3 mil 500 indígenas que cada temporada de cultivos trabajan de sol a sol en Michoacán en condiciones inhumanas.

En las municipalidades michoacanas de Huetamo y San Lucas hay un campamento melonero que se extiende hasta tierras del estado de Guerrero. En él, más de 80% de indígenas de ambas entidades vecinas, así como de Guerrero y Oaxaca, carecen de acta de nacimiento y, por ende, de credencial de elector. Tampoco saben leer ni escribir.

Gumersindo García Morelos, ombusdman michoacano, quien urgió a instancias gubernamentales a intervenir para corregir la explotación de diferentes grupos étnicos del país en campos de la entidad, al ser entrevistado mostró a EL UNIVERSAL declaraciones por escrito de indígenas que revelan las múltiples violaciones de las que son víctimas.

Gersaín Martínez González, encargado de la zona melonera regional, explica así la conveniencia de la mano de obra infantil: los pequeños no tienen que agacharse como lo hacen los adultos. Además, aguantan más que los ancianos y se mueven más rápido.

En temporada de cosecha, en cada uno de los tres albergues meloneros de la zona -Ojo de Agua, San Jerónimo y La Empacadora- mueren entre dos y tres pequeños, víctimas de las consecuencias del trabajo.

La Secretaría de Salud en Michoacán archiva estas muertes infantiles, de desconocidos en su mayoría al carecer las víctimas de acta de nacimiento, en la lista de muertes por padecimientos respiratorios.



PUBLICIDAD