CANCÚN, QR.- Como centro turístico, Cancún puede ser considerado un paraíso por sus visitantes; sin embargo, está muy lejos de serlo para los residentes, quienes sostienen sobre sus hombros el funcionamiento y el éxito de este balneario caribeño.Desde su fundación en los años 70, el centro de población donde antes había selva y abundaba la fauna exótica, se ha convertido -casi en su totalidad- en una plancha de cemento, lo cual ha traído fuertes implicaciones ambientales y sociales para la ciudadanía del estado.
De acuerdo con el Programa Director de Desarrollo Urbano, en el centro turístico de Cancún hay menos de dos metros cuadrados de áreas verdes por habitante, cuando la Organización de Naciones Unidas (ONU) estipula, como mínimo aceptable, nueve metros cuadrados por poblador. Un estudio de caracterización ambiental (CAM) ordenado por el municipio de Benito Juárez y publicado en 2003, destaca que en Cancún el uso del suelo cambió totalmente, por lo que más de 75% de la vegetación se encuentra afectada.
El avance de la mancha urbana, como efecto directo del incremento poblacional, estimado en 12% al año; los cambios de uso del suelo, la deforestación, los efectos del cambio climático, el incumplimiento de las leyes por parte de los desarrolladores, y el aval para ello por parte de la propia autoridad municipal, son algunas de las causas que han incidido en la pérdida de cobertura vegetal.
Las consecuencias
Sin áreas verdes ni árboles que proporcionen sombra y refresquen el ambiente, la sensación de calor es mucho mayor. Los rayos solares se intensifican y se refractan, ocasionando insolaciones, sueño y pesadez, lo cual tiene consecuencias en sectores como la salud, pero también en la economía y la educación.
En términos generales, disminuye la productividad de los trabajadores y de los estudiantes en las escuelas, advirtió la presidenta del Grupo Ecologista del Mayab (Gema), Aracely Domínguez.
Las viviendas y nuevos fraccionamientos ubicados en colonias populares del municipio, explicó, forman un cuadro semidesértico, lleno de polvo y carente de árboles, áreas verdes, sin asomo de zonas deportivas ni recreativas para el esparcimiento.
Aumentan pandillas
Este año, de acuerdo con la Dirección de Seguridad Pública, Tránsito y Bomberos (DGSPTyB), el número de pandillas aumentó a más de un centenar. La mayoría está integrada por adolescentes y jóvenes de 11 a 24 años y ese fenómeno de inseguridad se le atribuye a la falta de espacios de integración y convivencia, adecuados y dignos.
"Los adolescentes se agrupan en esquinas y calles donde son seducidos cada vez más por el alcohol, las drogas y la actividad delincuencial".
La zona centro -frontera entre la marginación y la opulencia del polo turístico- es despojada de los pocos espacios destinados a conservarse como áreas verdes.
Afectadas, 250 familias
Recientemente, algunos integrantes de las 250 familias que habitan el fraccionamiento La Alborada, quienes se verán afectadas por la pérdida de espacios verdes y padecerán el aumento en 300% de la densidad vehicular de una cerrada, intentaron protestar durante la ceremonia del informe de gobierno que rindió el alcalde, Francisco Alor. Los ciudadanos portaban mantas en las que podía leerse: "No a la venta de áreas verdes", "no al cambio ilegal de uso de suelo", "no al aumento de densidad".
Personal del municipio, apostado en la sección de entrada al recinto público, les impidió desplegar sus mantas dentro del área, al igual que a otras organizaciones sociales que intentaron circular propaganda contraria al gobierno del alcalde.
Los reclamos incluyeron la denuncia por el incremento de la violencia en la ciudad y del número de pandillas; la carencia real de obra pública y la censura política.