M OTOZINTLA, Chis.- "Estamos como huérfanos y malayando como pobres", resume así Olegario Rodas Pérez su vida de los últimos 16 meses, desde que el huracán Stan destruyó sus áreas de cultivo y hogar en el ejido Berriozabal, en el municipio de Motozintla. Ya desde la década de los 90, el deterioro había alcanzado al labriego, como a miles de hombres y mujeres más de la Sierra Madre de Chiapas. La tormenta tropical Javier y el huracán Gilberto le dieron el primer susto. La lluvia no dejó de caer durante dos días y Olegario se sobresaltó cuando vio que los arroyos de su aldea se convirtieron en ríos.
Para esas fechas, Enoch Velásquez, de Nuevo Progreso, Motozintla, notó que en la Sierra Madre de Chiapas el clima ya no era el mismo cuando era niño. "Todo cambió. Se veía tiempo bueno para la siembra y cuando empezábamos a sembrar no llovía, llovía demasiado, había mucho sol o la helada quemaba todo".
Enoch Velásquez desconoce qué factores han trastornado el clima, pero entiende que esto ha provocado una pauperización en el campo, todo porque lo que produce en su área de cultivo, sólo le sirve para la manutención.
Las mazorcas tienen menos granos y son más pequeñas. El café también ha cambiado. "Le empezó a salir una mancha negra. La mitad del grano está bien y la otra negra. Los elotes tienen muy escaso maíz. Nos hemos desmoralizado", cuenta.
La crisis del campo en las comunidades de la Sierra, Costa, Fronteriza y Frailesca, atribuida entre otros factores a la alteración del clima, ha provocado desesperanza entre los campesinos, ya no quieren sembrar y optan por emigrar. "El maíz ya es muy escaso. Nadie quiere sembrar ya las tierras", explica Enoch.
Pero la verdadera crisis tocó fondo hace 16 meses con el paso de Stan, porque ahora miles de campesinos se quedaron sin casas y de sus antiguas parcelas sólo "pedacitos de tierra nos dejó".
Para miles de damnificados sobrevivir en las aldeas resulta toda una proeza porque no hay fuentes de empleo, de modo que huyen al norte de México, pero las medidas aplicadas por el gobierno de los Estados Unidos han desalentado a Enoch, Olegario y a otros labriegos.
Motozintla es el centro rector de la Sierra Madre de Chiapas. La población de unos 50 mil habitantes no tiene capacidad para crear fuentes de empleo.
La industria de la construcción escasamente puede captar algunas decenas de hombres.
"Si nos quedamos en nuestra comunidad, no podemos vivir, pero si nos vamos a las unidades habitaciones tampoco. Así que ahorita no somos ni de aquí, ni de allá", explica Cipriano.