MONTERREY, NL.- Encabezadas por siete líderes religiosos de distintas iglesias, miles de personas marcharon por las principales calles de Monterrey, con la finalidad de manifestarse "a favor de la paz y en contra de la violencia".En silencio y vestidos de blanco, los integrantes de la movilización sumaban alrededor de 4 mil personas, invitadas por los líderes religiosos.
Con motivo de la ola de violencia que azota a Nuevo León, donde en el último mes fueron asesinados seis policías de municipios conurbados, la marcha fue convocada y encabezada por líderes de las iglesias católica, evangélica, judía, islámica, anglicana, mormona y budista.
A la manifestación se sumó el gobernador José Natividad González Parás, quien reiteradamente se ha opuesto a que fuerzas federales, principalmente militares, coadyuven al combatir la delincuencia organizada en la entidad. Y aunque se anunció la participación de legisladores locales, ninguno de ellos acudió a la marcha.
Nuevo León, considerado uno de los estados más seguros del país, registró el año pasado 55 ejecuciones, más secuestros y enfrentamientos, como consecuencia de las pugnas entre los cárteles de la droga de Sinaloa y del Golfo.
Policías, principales víctimas
En lo que va del presente 2007, la delincuencia organizada asesinó a diez personas, seis de ellos agentes policiacos.
Los manifestantes encabezaron su recorrido con una manta que rezaba: "Marcha de Oración por la Paz y los Valores Humanos".
El contingente partió de las calles Ignacio Zaragoza y Melchor Ocampo y recorrió varias cuadras hasta llegar a la Explanada de los Héroes, frente al Palacio de Gobierno, en la Macroplaza, donde se celebró una ceremonia litúrgica.
El primero orador fue el gobernador José Natividad González, quien alentó a los asistentes a promover los valores humanos, luego de integrarse al evento al momento de iniciar los discursos. "Como ciudadano, me sumo a esta marcha para que reine la paz, el derecho a la vida", dijo el mandatario.
Y agregó: "Esta marcha representa una causa noble. Representa la respuesta de la sociedad a un fenómeno que azota a la comunidad". Enseguida, expresó que, a su juicio, "la violencia generada por el crimen organizado, se debe a la ausencia de valores cívicos, morales que tanto le hacen falta a la sociedad".
El mandatario concluyó su intervención, al solicitar una respuesta ciudadana para la paz. Enseguida, se convocó a los asistentes a orar en silencio durante tres minutos para "pedir a Dios su intervención protectora".
En breves palabras, al intervenir uno por uno, los líderes religiosos coincidieron en señalar el respeto a la vida y la paz. Rogelio Jaramillo Flores, representante de la comunidad budista, citó a Mahatma Gandhi al decir: "No hay camino para la paz, la paz es el camino".
A su vez, el rabino Moshe Kaimán dijo que con las oraciones de todos, Monterrey volverá a ser la ciudad de priogreso, luz y paz que todos queremos.
El obispo auxiliar de la Iglesia católica, Gustavo Rodríguez Vega, señaló: "Pedimos el don de la paz, tan necesario para el bienestar y la convivencia en Nuevo León". Al término del evento, los siete representantes religiosos efectuaron una bendición colectiva, y entonaron el Himno a la Alegría.