CUAUTLA, Mor.- Una cruz de cal y arena, dos fotos y unos padres afligido, esperan -en lo que en un futuro será la sala de la casa- la llegada del cuerpo de Francisco Javier Domínguez Rivera, el indocumentado poblano asesinado el pasado fin de semana en Douglas, Arizona, a unos 500 metros de la línea fronteriza entre México y Estados Unidos.Con Francisco iban sus hermanos Jorge Eulalio y René Domínguez Rivera, así como Sandra Jazmín Vidal, novia de Jorge, aún retenidos e incomunicados por las autoridades de esa localidad, para que declaren como testigos de los hechos en donde perdió la vida el migrante mexicano. Esta situación ha deteriorado la salud de don Renato Domínguez y de doña Laura Rivera, padres de Francisco.
Don Renato, sólo pide que todo esto termine y que sus dos hijos "regresen con bien a la casa para que pueden enterrar a su hermano".
El jefe de familia dice que el consulado le informó que el viernes podrá tener el cadáver de su hijo en casa.
Los recuerdos sobre el homicidio de su hijo golpean su mente y sólo se limita a decir que el cónsul mexicano en Arizona, Leonardo Samaniego Méndez, le dijo de súbito: "El policía se puso nervioso y le disparó a su hijo. Dice que él (Francisco) lo amenazó".
Pero el padre se muestra incrédulo de esa versión, al sostener que "mi hijo era muy alegre, pero no era irresponsable ni agresivo. Le gustaban muchos las mujeres, era su único vicio, por eso es que muchas chamacas han venido a llorarle a su cruz. Eso sí, ninguna ha dicho que era su novia".
Para trasladar el cuerpo de Francisco Javier desde Estados Unidos a Cuautla, Morelos, distante 90 kilómetros de la capital del país, así como la liberación de sus otros dos hijos, Renato Domínguez espera la ayuda del gobierno, aunque la Federación, estado y municipio han ofrecido cubrir los gastos de traslado y funerarios, a través de la Cancillería mexicana en Arizona.
En Morelos, tanto el director de Atención a Migrantes y Participación Ciudadana, José Francisco Maldonado Huete, como el edil de Cuautla -donde reside la familia desde hace 10 años-, Sergio Valdespín Pérez (PAN), han garantizado que ofrecerán apoyo económico y jurídico a los deudos del joven migrante.
Don Renato relata que sus tres varones Jorge Eulalio de 24 años; Francisco Javier, de 22 y René, de 20, partieron hacia Estados Unidos con la idea de mejorar su nivel de vida, hasta hoy precario.
En Cuautla, los tres se dedicaban a la albañilería, donde su padre les enseñó a trabajar.
"Pero en los últimos meses no tuvimos trabajo, de hecho, ahorita tampoco tengo, por eso, aunque me opuse, al final terminé respetando la decisión de los tres y los dejé partir".
Francisco Javier era muy conocido en Cuautla, donde estudió hasta la secundaria, mas tuvo que abandonar las aulas debido a las carencias económicas de la familia.
El entrevistado dice que sus hijos se fueron a Estados Unidos con la idea de trabajar como albañiles, único oficio que les heredó, y aunque intentó convencerlos que desistieran del viaje -les argumentó que él tuvo mala suerte cuando migró en la década de los 60-, sus hijos insistieron en hacer dinero en ese país del norte.
La colonia Popocatépetl del municipio de Cuautla, donde vive la familia Domínguez Rivera, es de reciente creación. Así, carece de los principales servicios públicos; no hay agua potable, las calles son de terracería y la mayoría de los habitantes viven en extrema pobreza.
Aun así, en estos momentos de dolor, la principal ayuda que ha recibido esta familia es la de sus vecinos, aunque -según dice el jefe de familia- "nosotros somos originarios del estado de Puebla y no tenemos aquí familia, pero la gente de aquí nos ha ayudado mucho".