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Juanchorrey, cuna de tortilleros

Desde 1950, habitantes de este pueblo zacatecano han salido a diversos lugares del país, e incluso a EU, a establecer negocios de la masa. En febrero realizan la fiesta de la tortilla
Martes 16 de enero de 2007 IRMA MEJÍA | El Universal

CORRESPONSAL

JUANCHORREY, Zac.- Desde principios de 1950, este pueblo zacatecano empezó a "ex portar" a cientos de tortilleros que, actualmente, extendieron su actividad por todo el país, incluso hasta a Los Ángeles, California.

Al paso de los años, el negocio de la masa y la tortilla dejó grandes ganancias en esta localidad, a cuyos habitantes -90%- les permitió salir de la pobreza.

Don Benjamín de la Torre Robles -de 82 años-, quien trabajó como tortillero durante 23 años en Torreón, Coahuila, relata que se perdió la cuenta, pero se sabe que actualmente hay más de mil tortilleros en todo el país originarios de Juanchorrey, ubicado a 100 kilómetros al suroeste de la ciudad de Zacatecas, capital del estado.

En este poblado, durante el grueso del año sólo radican unos 300 habitantes. Otros tantos sólo vienen por temporadas al pequeño pueblo.

Empero, desde hace unos 40 años, los primeros tres días de febrero, Juanchorrey recobra vida durante las fiestas patronales, ya que éstas atraen a 70% de quienes andan fuera para asistir a la conocida fiesta de la tortilla. Ésta es patrocinada por empresas del ramo reconocidas a nivel nacional.

El éxodo

En 1945, Juan Gómez y Melesio Nava viajaron a Torreón a estudiar y a trabajar en la pizca de algodón, a la par de empezar a proveer de tortillas a los jornaleros laguneros, negocio que se acrecentó y, día tras día, les dejaba mayores ganancias.

Don Benjamín relata que Juan comenzó a trabajar con un comal, pero ante la demanda de tortillas se asoció con Melesio, quien le otorgó una máquina para incrementar la producción. Después, ambos rompieron su relación de negocios.

Ya solo y exitoso, Melesio Nava solía venir a Juanchorrey para llevarse a familiares y amigos a trabajar con él, hasta abrir tortillerías en diversos barrios de Torreón. Llegó un momento en que a sus paisanos les entregaban los negocios establecidos. Al principio, los enseñaba a manejarlos y luego se los vendía, así la gente de Juanchorrey empezó a ser dueña de su propio negocio.

Así fue cuando comenzó el éxodo de los habitantes de este poblado, quienes no sólo se establecieron en Torreón. Se estima que en toda la comarca lagunera, zacatecanos operan unas 400 tortillerías.

El negocio se extendió a Querétaro, Guanajuato, Sinaloa, Guadalajara, Michoacán y Veracruz. "Pa´acabar pronto -dice Benjamín-, por toda la República mexicana".

Sentado sobre un tronco de un viejo árbol, el entrevistado refiere que incluso aquí hay un dicho que habla de la vocación tortillera local: las gallinas de Juanchorrey ponen tortilleros.

"Aquí, tenemos claro que si no ha sido por el golpe de suerte de hacer negocio con la tortilla, quién sabe qué hubiera sido de la gente de Juanchorrey, si la ganadería y la agricultura está acabada", expresa.

De pronto, De la Torre cruza las piernas y levanta su mirada... Así, nostálgico, recuerda que fue uno de los beneficiados de Juanchorrey, pues de 1972 a 1995 se mudó a Torreón con su esposa y ocho hijos para atender una tortillería de su propiedad.

Asienta que su negocio fue pequeño, ya que algunos de sus paisanos tienen más de 50 negocios, pero refiere que sus ventas diarias oscilaban entre 300 y 400 kilos de tortillas.

A ninguno de sus hijos le gustó seguir con el negocio. Y llegó el momento en que "la edad ya me pesaba" para atender la tortillería y optó por venderla a un familiar.

Fiesta de la tortilla

Para agradecer a la Virgen de la Inmaculada Concepción -patrona del pueblo- el éxito logrado con la tortilla, cada año, un grupo de personas o "empresarios" recaba fondos, principalmente entre tortilleros que se expendieron por todo el país, para realizar la fiesta de la tortilla.

A diferencia de las fiestas patronales en su infancia, "humilditas", don Benjamín de la Torre informa que ahora son "escandalosas". Los industriales de la tortilla aportan dinero para traer a artistas "pesados" como Julio Preciado.

Se montan exposiciones de maquinaria de la industria de la masa y la tortilla, donde empresas nacionales del ramo la ponen a trabajar, además de regalar tortillas en el pueblo.



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