SALTILLO, Coah.— A Rafael Camarillo, de 48 años, la peor “cruda” de su vida le duró cinco años, los que pasó en la cárcel, porque cuando andaba en la borrachera se metió en una oficina y se robó una computadora.“Me echaron 11 años pero logré salir porque me porté bien y el gobierno pagó mi fianza. Tras las rejas uno se da cuenta que la regó, que la familia es lo más importante”, afirmó.
Rafael es reincidente; la primera vez estuvo año y medio encarcelado por hurtar una máquina de soldar, también andaba tomado cuando lo hizo y asegura que está arrepentido, porque de media docena de hijos, cinco abandonaron la escuela y sólo una de sus niñas siguió en la secundaria.
Ya les pidió perdón a sus hijos y a su esposa, les prometió que no volverá a tomar, que será un hombre de bien y le pidió a su mujer, María de Jesús, que para la cena de Nochebuena le hiciera pollo en mole verde, que es su platillo favorito.
Él recibió el perdón del estado; fue uno de los beneficiados con el programa de pago de fianzas, creado por la actual administración en la entidad. Los 2 mil pesos de la caución los pagó el gobierno estatal, eso aunado a su buen comportamiento le permitió conmutar seis años de la sentencia. Asegura que le duele el tiempo perdido y que hará todo lo posible por ser el mejor padre y esposo y olvidar el pasado.
Al menos 50% de los reclusos de los penales de Coahuila delinquieron cuando andaban tomados o drogados, y la mayoría de los 210 que obtuvieron su libertad con motivo de Navidad tienen el propósito de ser útiles a la sociedad.
Para Armando Cepeda, su sufrimiento no acaba porque aunque lo fueron a recibir más de 20 parientes, papás, abuelos, tíos, sobrinos… entre ellos no estaban ni su esposa ni sus hijas; le pide a Dios que le ayude para que vuelva a verlas, a Alina y a Lizbeth porque su mujer lo dejó y ya no quiere nada con él.
Sostiene que su castigo fue injusto porque no tuvo una buena defensa. El fue condenado por el delito de robo agravado a casa-habitación, pues por llevarse una tele y un DVD, lo sentenciaron a seis años y tres meses, aunque abandonó la penitenciaría cuando tenía tres años encarcelado.
En total 210 reos de ocho cárceles del estado obtuvieron su preliberación, a 127 internos se les concedió remisión parcial de la sentencia, se pagaron fianzas de 48 reclusos que no tenían dinero y por ello estuvieron meses o años encarcelados y además se les otorgó una carta de recomendación para que puedan conseguir trabajo.
El gobernador del estado, Humberto Moreira, le regaló un pavo a cada uno, bolsas con dulces, un cheque por mil pesos y les presentó una oferta de empleo: “Si no consiguen trabajo a más tardar el 15 de enero, el Instituto Estatal del Empleo (IEE), les impartirá cursos de capacitación para que los contraten”, aseguró.