El pronóstico de la Agencia Antinarcóticos de Estados Unidos (DEA) se cumplió. Un informe que data de agosto pasado alertó sobre la creciente violencia en México por una narcoguerra, que podría superar la cifra de mil 543 ejecutados que se registraron durante 2005; ahora, antes de que concluya el año, la estadística está por superar las 2 mil ejecuciones con la huella del crimen organizado.
Desde hace tres meses, este informe advirtió que la disputa por los territorios entre las organizaciones del narcotráfico, en el primer semestre de este año, rebasó los estados de la frontera norte y se desplazó a entidades como Michoacán y Guerrero, una violencia que de acuerdo con el documento, de no frenarse se extendería a otras regiones del país.
Así lo indica el documento al que tuvo acceso EL UNIVERSAL denominado El papel de las labores de Inteligencia en la protección de la frontera, un análisis presentado por el agente especial John S. Comer, encargado de la División Phoenix de la DEA, en el que se establece la necesidad de desmantelar las cuadrillas de sicarios que operan en ambos territorios.
El estudio de la agencia estadounidense señala que los incidentes de violencia y asesinatos en México relacionados con las actividades del narcotráfico se han incrementando en los dos últimos años, ya que los cárteles de la droga "siguen compitiendo por el control de las rutas para el contrabando de estupefacientes que conducen a Estados Unidos".
En este escenario, la DEA alertó que el 2005 representó uno de los años más violentos en México por las muertes relacionadas con el narcotráfico. Ejemplificó que tan sólo en Nuevo Laredo, Tamaulipas, se registraron 65 ejecuciones durante 2004; para el siguiente año la cifra se elevó en más de 100% con 177 víctimas -incluyendo 19 policías municipales y ministeriales.
Sin embargo, la tendencia de ejecuciones con el sello del crimen organizado fue en aumento: el indicio más evidente es que tan sólo en el primer semestre de 2006, las ejecuciones en todo el país rebasaron los mil casos, cuando en todo el año anterior se reportaron mil 543 asesinatos, de acuerdo con la agencia estadounidense.
El reporte destaca que "las ciudades fronterizas como Ciudad Juárez, Nuevo Laredo y Tijuana siguen siendo escenario de la disputa entre los cárteles de la droga, que se traduce en ejecuciones; pero ciudades en los estados meridionales de Guerrero, Michoacán y Sinaloa han experimentado un aumento de esta violencia, mientras que la guerra de la droga se ha extendido a otras regiones del país".
Para la DEA, durante 2006 "la violencia que ha proliferado en México" ha alcanzado expresiones hasta ahora inusuales: la decapitación de las víctimas y el uso de granadas de fragmentación para atacar instalaciones policiacas, entre otras modalidades que no se habían registrado en el país, por lo que se sugirió intensificar las labores de inteligencia para poner un freno a esta tendencia y que las ejecuciones no se desplacen a otras regiones del país.
Sin embargo, el miércoles, Daniel Cabeza de Vaca Hernández, titular de la PGR, en una gira por Michoacán, a unas horas de la ejecución de seis agentes ministeriales acribillados con 600 tiros, reconoció que en México han fallado los sistemas de inteligencia para poder revertir esta ola de violencia.