CULIACÁN, Sin.- Con el miedo aún reflejado en el rostro y casi en susurro, Leonor García Valdez narra los momentos de angustia que vivió al lado de su esposo y tres hijos la madrugada del miércoles, al percatarse que siluetas de hombres armados se introducían a varias viviendas del poblado de Zazalpa y sacaban en forma violenta a los pobladores.Protegidos por la oscuridad de la madrugada, esta mujer de 50 años de edad y su familia lograron huir por la parte posterior de su vivienda, una de las 33 que integran dicho poblado, localizado a unos cinco kilómetros, en la parte alta, de la carretera que comunica al municipio de Mocorito.
En la carrera de la familia entre la hierba y piedras, recuerda que no sintieron ningún dolor por los rasguños sufridos en brazos y piernas, pues el miedo que los invadió les dio fuerzas a todos los integrantes para seguir adelante y alejarse lo más posible del lugar.
"Casi no dormimos en el monte, ocultos entre los árboles sólo escuchamos los gritos de angustia de las familias que sacaron de sus hogares, los disparos de armas, fuertes estruendos, como explosiones chiquitas, y luego se iluminó el poblado con las llamas de las viviendas y los vehículos incendiados", narra.
Desde su escondite, por los disparos y gritos entremezclados que escuchaban, dice que pensaron que algunos de sus vecinos, que no lograron huir como ellos, eran víctimas de golpes y asesinados.
Ya con el sol de la mañana, Leonor García, al igual que otros de sus vecinos que se ocultaron en un cerro cercano, al retornar al poblado, se encontraron con un espectáculo desolador, la mayor parte de sus viviendas y vehículos quedaron destruidos por los incendios provocados con bombas molotov y disparos de arma de fuego. Su casa, una de las más antiguas del lugar, fue la más dañada por los impactos de rifles lanzagranadas.
"¿Qué vamos hacer ahora?", se pregunta esta mujer. "No tenemos dinero para reparar la casa destruida por el fuego, los disparos y las explosiones", añade.
Campo de batalla
Zazalpa, perteneciente al municipio de Mocorito, da una imagen de haber sido un campo de batalla. A poco más de 24 horas de haber sido atacado por un numeroso grupo armado, casi no se ven varones por el lugar, sólo mujeres solas y hombres mayores de edad, quienes ven con tristeza los daños existentes a su alrededor.
Leonor García, quien al igual que su esposo, Juan N, nació en Zazalpa, confiesa que desde el lunes pasado, entre los habitantes del lugar se percibía un ambiente de temor, ya que presentían que la muerte de José Rosario Angulo Soto (a) El Bitachi, les traería consecuencias.
El asesinato de este personaje, ocurrido el domingo pasado en la sindicatura de Pericos, municipio de Mocorito, se le atribuye a Manuel Buelna Rostros (a) El Güero, vecino de la comunidad de Comanitos, miembro de una familia de comerciantes de la región con la que la mayor parte de los pobladores de la zona tiene relación.
La entrevistada, al igual que los escasos pobladores que tratan de rescatar algunas pertenencias de entre las cenizas, bajo la vigilancia de elementos del Ejército y agentes de la Policía Estatal Preventiva, se encuentran ante la disyuntiva de abandonar el lugar donde muchos de ellos nacieron y vieron crecer a sus hijos, o tratar de rehacer su vida, con el riego de volver a sufrir la misma pesadilla.