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"Hoy la marcha hacia EU es definitiva"

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Adriana Ochoa
El Universal
Lunes 25 de septiembre de 2006

CERRITOS, SLP.- Con 81 años de edad, Pascual Perales Pérez, alias El Total , cantinero, padre, abuelo y bisabuelo de migrantes, recuerda que la plaza principal en 1932 estaba recubierta sólo con ladrillos. El pueblo era un lodazal en época de lluvias.

Los que se iban a Estados Unidos a trabajar, se traían sus remesas y la experiencia de haber laborado en el extranjero. Irse era un asunto temporal, para resolver las consecuencias de una mala cosecha o un despido en tiempos de recesión. Hoy, la marcha es definitiva. Los jóvenes regresan sólo para convivir en festejos familiares; no hay planes de quedarse cuando se es joven, por el contrario, si es posible, hay que quedarse hasta la jubilación, dice.

Su bar no escapa a las huellas de la extranjerización. Hay leyendas en inglés, como la que ofrece cervezas para llevar (to go) y, por supuesto, acepta dólares.

A unos kilómetros de la cabecera de Cerritos, en Rincón de Turrubiartes, Pedro Maldonado, bracero desde la década de los años 60, cambió un pequeño cuartito de apenas nueve metros cuadrados por una enorme casa de dos pisos, provista de techos de desagüe cubiertos de tejas, vitropisos, un porche de columnas de mampostería reforzada y escalinata frontal al patio delantero, la "yarda".

"San Diego city"

En los 40, sólo migraban los hombres jóvenes, aptos para cualquier trabajo físico. El cambio de patrón incorporó a las mujeres y, al tiempo, la edad para irse fue descendiendo. Los padres allá hacen lo posible por llevarse a sus hijos porque allá aprenderán más temprano el idioma, un factor para mayores oportunidades en el futuro.

El censo de 1999 da a Cerritos un total de 27 planteles preescolares, 35 escuelas primarias y 20 secundarias. En La Biznaga, Rincón de Turrubiartes y San José de Turrubiartes, las escuelas funcionan con un solo profesor. En San Diego, Bosque y Caldera, los planteles cerraron por falta de estudiantes.

En San Diego, comunidad alejada 12 kilómetros de la cabecera, la escuela telesecundaria Emiliano Zapata, apenas un módulo de adobe y polines que soportan un techo de ladrillos, cerró en 1997. Los dos únicos alumnos que quedaban fueron cambiados de plantel. Casi la totalidad de los muebles desapareció y una de las puertas fue derrumbada. En el exterior, se aprecia la leyenda "Telesecundaria ´Emiliano Zapata´, Clave 24ETV0345Y. San Diego City´".

 
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