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El respeto su mejor regalo

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Alejandro Suverza
El Universal
Domingo 18 de junio de 2006

OAXACA, Oax.- Había decidido que pasaría el Día del Padre en el zócalo de esta ciudad para brindar su apoyo al magisterio. Y por qué no, si le dedicó 37 años de su vida a esa noble profesión. Ni siquiera pensó en un presente material, el mejor regalo para él sería el respeto y el reconocimiento de sus hijos y alumnos.

Estaba ahí, junto con una bola de viejos maestros, hablando de lo que iban a aportar. Su nombre es Rafael Gálvez y tiene 75 años, quizás por eso, tiene el don de la honestidad. "Nosotros convivimos más con la comunidad que en la casa misma. No somos quizás buenos padres, no estamos con ellos, nos la pasamos en la sierra y en los montes, caminamos tres o cuatro horas diarias".

Pero dice que como padre y como maestro tiene la responsabilidad de que los hijos progresen. Él tuvo seis. Pero la distancia valió la pena. "Cuando menos no están jodidos como yo". Dice que sí cumplió porque todos sus hijos estudiaron. Tiene dos contadores y una trabajadora social. Hace años que se quedó sin su mujer, Carmen Gaspar, pero cinco nietos lograron que valiera la pena continuar.

Se mira pequeño, pero inquieto con ganas de hablar. De decir que lo que en Oaxaca se ve habla de una transformación. Dice que cada vez queda más atrás la injusticia social porque la misma gente se da cuenta de los que ocurre, reclama y apoya.

De qué podría estar orgulloso un hombre así. Dice que de dejar algo en esta tierra que se va a transformar para que venga un mundo mejor. "Yo siempre les digo a mis muchachos que se tomen las cosas con calma, que sean responsables".

Luego reflexiona y dice que nunca abandono a sus hijos porque asegura que hay otras personas que sí tienen recursos y nunca están o incluso se van para ya no regresar jamás. "Como dijera la esposa del difunto, Adolfo López Materos, no es padre el que engendra, sino el que los educa y los mantiene".

Dice que fue maestro porque no había otra manera en su comunidad, y luego él mismo asegura que fue un maestrito que lo único con lo que contaba era con su familia y con su trabajo. "Los enseñé, los eduqué, y los hice responsables. Me llevo bien con ellos".

Después de decir esto se aleja. Dice que lo requieren, que hay mucho trabajo y que tienen que planear. Que estarán con el magisterio para apoyar su lucha porque maestro siempre será, a pesar que ya está jubilado.

 
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