Tapachula, Chis.- La tragedia es ahora la aparición de cadáveres, el hambre, la sed y la desesperación de saberse aislados del resto del país. Es momento de empezar a buscar brechas para llegar a tierra firme y reencontrarse con familiares. Ayer este diario realizó cuatro sobrevuelos en helicópteros de la Secretaría de Marina para rescatar a personas que se quedaron varadas en isletas formadas entre el río Coatán, y entregar despensas y medicamentos en poblados incomunicados por el desplome de puentes y caminos.
La desgracia continúa. Los zopilotes merodean por escombros que dejó el desbordamiento de ríos. Los propios afectados siguen esa señal en busca de cuerpos para que ellos mismos los saquen porque el personal de la fiscalía general del estado argumentó que necesita una orden expresa para hacerlo.
Así ocurrió en lo que queda de la colonia La Primavera, ubicada al sur de esta ciudad, donde desde hace dos días el cuerpo de un hombre no identificado yacía sobre los escombros que dejó el río Coatán. Seis voluntarios lo recogieron y lo trasladaron a tierra firme en presencia de peritos. Los vecinos de la zona les advirtieron que otros tres cadáveres se encontraban a unos cuantos metros de distancia, pero la respuesta de los uniformados fue: "Luego lo vemos porque nos tienen que notificar".
Desde el helicóptero, en camino hacia Mapastepec, se observó a grupo de personas paradas en una isleta formada con los bancos de arena que dejó el río a su paso. Era el cauce del río Coatán, en el poblado Viva México.
Levantaron sus brazos en señal de auxilio y con ayuda de cuerdas, trapos que encontraron en los desechos y troncos de árboles esa docena de hombres atravesaron el río hacia la planicie donde pudo aterrizar la aeronave.
El helicóptero apenas había tocado tierra y las personas corrieron hacia el, todos querían subir, pero el espacio era insuficiente. Quienes lo lograron lloraron confusos porque no sabían si celebrar la hazaña o calmar su dolor al ver la magnitud de los destrozos desde las alturas.
Julia y su hija Rosa fueron algunas de las 72 personas rescatadas durante tres sobrevuelos. "Veníamos de Tuxtla Gutiérrez porque fuimos a traer mercancía y ahí en Viva México nos agarró el agua, ya no pudimos salir y como ya nos moríamos de hambre yo le dije a mi hija: `Vámonos aunque sea caminando, porque quién sabe cuándo salgamos de aquí`", narraron. Ahí, en Viva México, la Marina entregó despensas y agua a los damnificados.
Pero en un primer intento la misión tuvo que quedar inconclusa porque decenas de personas se abalanzaron sobre las bolsas, corrían, se codeaban con el resto, las empujaban y se acercaron al helicóptero poniendo en riesgo su vida, porque el motor estaba encendido y las hélices giraban a escasos centímetros de sus cabezas. Para evitar algún accidente, el capitán de la aeronave decidió elevarse y continuar en otra zona.
En un segundo intento, se dejó sólo una docena de despensas a otro grupo de damnificados pero también se pelearon por recibir las bolsas con dos kilos de arroz, uno de frijol, un litro de aceite, azúcar, café, sopa de pasta, leche en polvo, dos latas de atún, una de chiles, galletas saladas y dulces. La gente pedía que se le aventara la comida y aquellos que si pudieron agarrar una despensa la protegían como a su propia vida.
En un tercer intento, los elementos de la Marina les exigieron que se formaran para poder entregar la ayuda y así lo hicieron porque la orden desde el puesto de mando en Tapachula era: "Si la gente no les hace caso y no se organizan, se regresan". La gente se formó, las mamás mandaban a sus hijos por las bolsas de alimentos. En Mapastepec hay 5 mil 600 personas que perdieron su patrimonio y que se refugian en dos albergues. "Pero ya no tenemos ni para comer", dijo uno de los afectados.