CIUDAD HIDALGO, Chis.- Este es uno de los municipios de la frontera con Guatemala que resultaron más afectados por el huracán Stan , ya que se estima que hay alrededor de 35 damnificados y su número se incrementa mientras continúan las lluvias. En el municipio de Suchiate se derrumbó el puente internacional Rodolfo Robles que comunica a México con Guatemala y las oficinas federales del Instituto Nacional de Migración (INM), la Agencia Federal de Investigación (AFI), la Aduana y Correos de México fueron arrastradas por la creciente del río.
Hasta el momento, según el presidente municipal, Óscar Salinas, no se tiene registro de muertos en esta zona, pues los niveles del río aún son elevados. "Alguna gente dice que ha visto pasar los cuerpos por el río, pero nosotros no hemos visto nada", dice.
Expresó su preocupación porque la ayuda del gobierno estatal es escasa en la región "y ya tenemos problemas de escasez de alimentos, sólo se han quedado tres médicos, no tenemos agua potable y hay un suministro parcial de energía eléctrica".
Informó que en este municipio de 50 mil habitantes, sólo se distribuyeron alrededor de 400 despensas. "Lo preocupante es que va a comenzar la rapiña en los comercios, pues la gente perdió absolutamente todo".
Salinas informó que 8 mil hectáreas de plátano fueron arrasadas por la corriente, así como cientos de cultivos de soya, maíz y cacao. Agregó que el río Suchiate se llevó los comercios informales y hubo pérdidas millonarias en mercancías.
En total, estimó que 80 por ciento del municipio está devastado. Algunas de las colonias que desaparecieron arrasadas por el río Suchiate son: Eustorgio Cortés, Quevedo, Belisario Domínguez, El Carmen, Salomón González Blanco, UPI, Benito Juárez y San Antonio.
En la zona federal que se colapsó no se tienen reportes de muertos ni heridos, pues el personal fue desalojado en cuanto comenzaron a subir los niveles del afluente.
El puente internacional por donde circulaba el ferrocarril de carga entre ambos países se derrumbó y sólo quedaron los rieles que son aprovechados por los migrantes centroamericanos para cruzar hacia territorio mexicano.
Por la noche, cuando parecía que los niveles del río habían disminuido, cayó un fuerte aguacero que de nuevo puso en riesgo a la población que todavía se resiste a abandonar sus hogares.