aviso-oportuno.com.mx

Suscríbase por internet o llame al 5237-0800




Cárceles en México, "castigo sobre castigo"

En los centros de reclusión del país hay 82 mil personas sin recibir sentencia, además de que en la mayoría existe hacinamiento, autogobierno y la falta de un programa homogéneo de vigilancia
Domingo 26 de junio de 2005 De los corresponsales | El Universal

La mayoría de los penales del país, incluidos los Centros de Readaptación Social (Ceresos), están saturados de reos no sentenciados muchos de ellos por delitos federales a un costo promedio de 100 pesos diarios cada uno y un estrecho presupuesto que impide establecer medidas de vigilancia y seguridad más eficientes.

"Si usted me pregunta cuál es la carencia más importante de este Cereso, la respuesta es todo", comentó el subdirector del penal de Cuauhtémoc, Chihuahua, José Francisco Tena Roque, que opera con personal no capacitado y desde hace 15 años cuenta con nueve custodios por turno para cuidar a 209 internos.

El estudio Los mitos de la prisión preventiva en México , elaborado por la organización no gubernamental Open Society Justice Initiative (OSI), reveló que, de 1994 a 2004, la población carcelaria en el país se duplicó al pasar de 86 mil a 192 mil reclusos, y sigue creciendo sin que la inseguridad ni la delincuencia hayan disminuido.

Parte del crecimiento de la población carcelaria se atribuye al incremento de personas que por años permanecen en espera de su sentencia, según el estudio realizado por Guillermo Zepeda, investigador del organismo de protección a los derechos humanos que opera en 60 países.

"En México están presas 82 mil personas que no han sido sentenciadas y que tienen la garantía de presunción de inocencia, que sufren la privación de su libertad en las condiciones dantescas que prevalecen en las cárceles mexicanas", asegura el informe tras considerar que la prisión preventiva en el país es una práctica inefectiva que ha sido utilizada irracional e indiscriminadamente.

"El sistema penitenciario es un fracaso, pues en la mayoría de los Ceresos existe hacinamiento, autogobiernos y la falta de un programa homogéneo de vigilancia", admitió el secretario de Gobierno de Veracruz, Reynaldo Escobar Pérez, al referirse a la situación de los penales en su estado.

Según el funcionario, en Veracruz los 22 Ceresos del estado, que albergan 8 mil 70 reos, incluidos 750 indígenas y 415 mujeres, están "en pésimas condiciones, mal administrados, hay hacinamiento y no hay política definida en materia de prevención y readaptación social".



En Yucatán, las celdas carecen de higiene

Gran parte de las cárceles municipales carecen de condiciones mínimas de higiene, con inodoros carentes de sistema de agua y demasiado estrechas. "Aquí solamente respiramos nuestras impurezas", dijo Rosendo Ortiz Hernández, uno de los detenidos de la cárcel municipal de Umán, Yucatán, 20 kilómetros al sur de Mérida, al tiempo que mostraba el sucio y maloliente inodoro compartido por varios presos en una celda de dos por dos metros.

Según la Comisión de Derechos Humanos en el Estado (Codhey), en Yucatán al menos 70 de las 106 cárceles municipales, entre ellas la de Umán, carecen de las condiciones mínimas de higiene y amplitud y funcionan en condiciones lúgubres e insalubres. "Aunque todos los días echamos agua, de todos modos hacen falta varias cosas. Tratamos de que no sea castigo sobre castigo", comentó Julio Huchim, uno de los carceleros, referente a la manera en que se "asean" las celdas.

Para la OSI, la actual práctica penitenciaria empleada en México tiene graves consecuencias, entre ellas una saturación de 125 por ciento de su capacidad, aunque hay unas que llegan hasta 270 por ciento , además de que se provocan acciones de autogobierno de reclusos que imponen las reglas y generan actos de violencia con tasas de homicidios hasta 10 veces superiores a las que enfrenta la población en libertad, así como insalubridad.

Además, la manutención de cada uno de los reos resulta una fuerte carga para el erario, ya que, según la OSI, sólo para alimentar y vestir a los reclusos, sin considerar salarios del personal de las prisiones ni el mantenimiento de las instalaciones, le cuesta al país 6.5 millones de pesos diarios, recursos que "prácticamente equivalen a mantener a 250 mil estudiantes en la escuela".



Autogobierno en cárceles

Para los directivos carcelarios, entre los principales problemas que enfrentan los penales mexicanos está el creciente ingreso de personas acusadas por delitos federales, muchas de las cuales esperan meses para ser procesados en cárceles municipales y estatales. Además, debido a que manejan más dinero que los presos por delitos comunes, son difíciles de controlar y propician el tráfico de drogas.

En los penales estatales de Ciudad Juárez y de la ciudad de Chihuahua, las autoridades han enfrentado casos graves de hacinamiento y tráfico de drogas, con violentos enfrentamientos entre reos o entre custodios e internos que controlan las crujías e imponen la ley del más fuerte, según el director del Cereso de Cuauhtémoc, Chihuahua, Juan de la Rosa Sigala.

"No hay circuito cerrado de vigilancia, no hay un altavoz, no hay personal", manifestó De la Rosa tras advertir que, incluso, carecen de malla perimetral y que algunos de los muros tienen apenas tres metros de altura, por lo que es necesario elevarlos de inmediato "antes de que las cosas se salgan de control y la custodia de los reos no pueda ser garantizada".

A ello se agrega la falta de presupuesto y de apoyo económico de la Federación, que para cada interno por delitos federales aporta sólo 18 pesos diarios y en promedio, a nivel nacional, se gastan poco más de 100 pesos cada día en la manutención de los reos, aunque hay situaciones extremas, ya que mientras en Guerrero el costo por cada preso es de 10 pesos, en San Luis Potosí llega a 175 pesos.

De la Rosa advirtió que la mayoría de los custodios del Cereso de Cuauhtémoc, Chihuahua, que ganan al mes 2 mil 936 pesos con 80 centavos, no han recibido una capacitación especial para desempeñar adecuadamente su labor, lo que los lleva a realizar sus obligaciones como mejor les parece, y sus carencias son tantas que "cualquier intento de corrupción por parte de los internos para tener algún tipo de privilegio puede tener fácilmente resultados".



Sobrepoblación en el centro y el norte

En parecida situación están las autoridades penitenciarias de Baja California, donde operan cuatro de los llamados Ceresos que albergan a 13 mil 963 presos, incluidas 637 mujeres, 47.36 por ciento más de los que pueden recibir sus instalaciones. Del total de internos, 6 mil 637 aún no son procesados, entre ellos gran parte de los 4 mil 996 acusados por delitos federales.

Un caso similar enfrenta Michoacán, que tiene 8 mil 10 reos en 16 centros preventivos y ocho Ceresos diseñados inicialmente para recibir a 6 mil internos. Ahí, de los mil 755 reos del fuero federal, 404 esperan su proceso, mientras que del fuero común 3 mil 929 están en proceso contra 2 mil 10 ya sentenciados.



PUBLICIDAD