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Deciden hombres bodas de tzotziles

A los 12 años, niñas y varones ya pueden casarse. El padre y el novio hacen los arreglos
Domingo 04 de enero de 2004 Fredy Martín Pérez /Corresponsal | El Universal

San juan chamula , Chis. La costumbre marca que las indígenas tzotziles deben iniciarse en el arte de ser mujer a muy temprana edad. Tienen que levantar pesadas cargas de leña, hacer tortillas, cocinar, tejer, lavar ropa, surtir de agua la vivienda, barrer y cuidar a los niños (hijos o hermanos).

Aunque en los últimos 14 años la masiva migración de los tzotziles ha afectado la convivencia entre los habitantes de este municipio, muchas de las costumbres que tienen que ver con el casamiento, divorcio o incluso violación a una mujer, aún se siguen preservando.

Al igual que las mujeres, los hombres están listos entre los 12 ó 13 años para ir en pos de la mujer con la que les gustaría formar un hogar.

La plaza principal o las calles más concurridas del pueblo se convierten, entonces, en los lugares más visitados para que el tzotzil logre establecer el asedio.

Y cuando el hombre consigue que la mujer lo vea, que lance una leve risita y se ruborice cubriéndose la cara con su chal, sabe que está a un paso del matrimonio.

El joven llega ante el padre para decirle que ya eligió a la mujer con la que ha decidido casarse y se da inicio la tarea de "pedimento", en la que se involucran dos hombres del pueblo que "ya saben pedir mujer", así como los padres y algunos otros parientes hombres. Durante ocho tardes, la familia del joven tiene que ir de visita a la casa de la mujer para establecer el compromiso de casamiento.

Al final, si la joven y su padre aceptan al chico, entonces pueden irse ya a vivir juntos. El primer día la pareja recibe visitas de sus abuelos, madrinas y tíos y deben dormir en la casa del padre de la mujer. Al siguiente día, la pareja empezará su relación en su propia casa.

Juan González Hernández, un pintor tzotzil, conocedor de las costumbres de su pueblo, explica que si el hombre se percata que la mujer no sabe cocinar, ni hacer tortillas, ni asea la casa, procede a "devolverla" a los padres, en una reunión a la que se invita a algunos parientes y se reprende a la mujer "que incumplió".

Y en el peor de los casos, cuando una joven mujer tiene la mala fortuna de haber sido violada, por uno o varios hombres, su situación se empeora. Debe acudir a las autoridades comunitarias para acusar a los que la ultrajaron, si es que los identificó.

Una vez ante las autoridades, el violador debe comprometerse a pagar un promedio de 5 mil 500 pesos, para el nacimiento, bautizo y manutención del bebé. Después de permanecer en prisión 72 horas, queda en libertad.



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