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Atrae Querétaro a narcos


Domingo 14 de octubre de 2001 Juan José Arreola/Corresponsal | El Universal

QUERÉTARO, Qro. Quizá por su tranquilidad, como lo ha sostenido el gobernador del estado, Ignacio Loyola Vera, o por considerar a esta entidad como punto clave en sus actividades ilícitas, el hecho es que el narcotráfico se encuentra presente, no solamente por el traslado y consumo de enervantes, sino también por la llegada de narcotraficantes a la ciudad queretana.

Desde hace por lo menos cinco años, se tiene documentada la presencia del narcotráfico en Querétaro, por parte de la Procuraduría General de la República (PGR), además de la existencia de casas-habitación, propiedad de personajes como Amado Carrillo Fuentes, "El Señor de los Cielos", también por los intentos de los mismos traficantes de adquirir otros inmuebles, como es el caso del estadio de futbol "Corregidora" de Querétaro. Las pistas más claras para rastrear su presencia son, sin lugar a dudas, las diversas viviendas que se les han incautado, por parte de elementos de grupos especiales de la PGR, y que hoy, por cierto, se encuentran en el abandono, deteriorados e incluso algunos de ellos hasta saqueados por quienes pasan por el rumbo.

En esta situación están, por ejemplo, cinco casas-habitación que fueron ocupadas o empleadas como casas de seguridad del narcotraficante Amado Carrillo Fuentes, "El Señor de los Cielos".

En similares condiciones se encuentran dos viviendas, una bodega y unas oficinas que fueron propiedad de los hermanos Valenzuela Valdez también presuntos narcotraficantes, detenidos luego de sostener un enfrentamiento armado con elementos de la Policía Investigadora Ministerial (PIM), del que resultaron muertos tres uniformados.

Carrillo Fuentes en Querétaro

En julio de 1997 fue confirmado, por la PGR, que Amado Carrillo Fuentes tenía en Querétaro por lo menos cuatro casas de seguridad en la colonia Colinas del Cimatario y una en Plaza del Sol. Vecinos de la colonia coincidieron en señalar que, desde hace meses, antes de confirmarse la presencia del "Señor de los Cielos" en Querétaro, varias propiedades fueron cateadas y vigiladas por elementos especiales de la PGR, enviados de la ciudad de México.

Pero a pesar de que se sabía que los inmuebles eran operados como "refugios" del "señor de los cielos", la vigilancia sobre ellos se ejerció durante un par de meses después, lo que permitió que, en el transcurso de los días, fueran saqueadas por diversas personas, aun cuando dos de ellas fueron detenidas el 21 de septiembre de ese mismo 1997: Iliana González Galván y María de los Ángeles García Sánchez. En su declaración, ambas confirmaron que las viviendas además de no contar con vigilancia, sus accesos principales estaban abiertos, así que decidieron regresar después de las 11 de la noche para entrar y robar 33 pares de zapatos, siete vestidos, 14 blusas, 10 bolsas de tela, seis sombreros, 15 muñecos y cinco estuches para joyas.

Un mes después, el 8 de octubre de 1997, el gobernador del estado, Ignacio Loyola Vera, quien tenía apenas ocho días de haber llegado al cargo, descalificó cualquier posibilidad de que el cártel de Juárez se hubiera extendido a Querétaro, pero aceptó que la entidad era espacio considerado por los zares de las drogas, para establecerse o descansar.

"Hasta donde yo tengo conocimiento sostuvo en esa ocasión, lo que Amado Carrillo tenía aquí eran casas de descanso; creo que las tenía aquí porque Querétaro es tranquilo y casi siempre los narcotraficantes toman las ciudades tranquilas para tener a sus familias o para descansar". La presencia del narco, sin embargo, tiene sus antecedentes; a fines de 1996, cuando un prestanombres del "Señor de los Cielos", quien dijo ser representante de una empresa asentada en la ciudad de León, Guanajuato, hizo una oferta al gobierno del estado de Querétaro para la compra del estadio de futbol "Corregidora" de Querétaro, operación que no se llegó a concretar.

Casi dos años después, el entonces director general de la inmobiliaria gubernamental Qronos, Sergio Rocha, confirmó dicha versión e indicó que la oferta hoy archivada se hizo oficial el 27 de noviembre de 1996. Quien la tramitó fue una persona con el nombre de Gerardo Fernández, quien aseguró ser representante de la empresa guanajuatense Concretos Texturizados, SA de CV, a nombre de la cual hizo una oferta de 175 millones de pesos por el inmueble deportivo.

Además el presunto prestanombres de Amado Carrillo ofreció 70 millones de pesos más para adquirir también el terreno adyacente al estadio, de una extensión aproximada de 20 hectáreas.

De las viviendas que adquirió Carrillo Fuentes en la ciudad de Querétaro, una se encuentra en la calle Cerro de Culiacán número 129, en la colonia Colinas del Cimatario; se trata de una casa de lujo, la que cuenta con una cámara de video en su acceso principal, jardines, alberca y al menos cinco recámaras. Otros dos de los inmuebles asegurados están en la calle Cerro de la Estrella 133 y 134, uno frente al otro y en la misma colonia. El primero de ellos aún tiene un sello completo de la PGR y las marcas de otros que con el tiempo se han caído; adentro, una alberca llena de hojas secas, un jardín descuidado y una pequeña casa abandonada. En cuanto a la segunda casa, lo notorio es que la basura y tierra se ha acumulado en su interior; una amplia ventana que da a la calle está rota, permitiéndose observar hacia el interior. Al igual que estas dos casas, también se encuentran dos más, localizadas en las calles Cerro Escondido y Presa Ziampán, de la misma colonia y de Plaza del Sol.



Los Valenzuela

Otro de los grupos de narcotraficantes que operaban en Querétaro es el integrado por los hermanos Valenzuela Valdez, quienes distribuían droga en los estados de Guanajuato, Michoacán y Queretaro. En abril de este año, los hermanos José y Manuel Valenzuela protagonizaron un enfrentamiento armado con elementos de la PIM, cuando estos últimos intentaron detenerlos; al verse acorralados, Manuel Valenzuela abrió fuego contra los agentes, percutiendo hasta 18 tiros de pistola calibre 9 milímetros.

En el sitio del choque armado fallecieron los elementos policiacos Esteban Navarro Sosa, Rafael Gudiño Bazaldúa y Carlos Alberto Moreno Juárez.

Un día después, el titular de la Procuraduría General de Justicia (PGJ), Apolinar Ledesma Arreola, confirmó que ambos detenidos pertenecían a un cártel de las drogas aún no identificado, que operaba en el Bajío desde hacía un año aproximadamente.

Y al igual que Amado Carrillo, los hermanos Valenzuela Valdez contaban con varios inmuebles en la capital de Querétaro, que eran empleados a modo de casas de seguridad.

Uno de ellos, en el número 2 de la calle Sierra Gorda, una lujosa casa valuada en 2.5 millones de pesos, la que sin embargo poco a poco se deteriora al igual que los demás inmuebles.

Su entrada principal se encuentra bloqueada por la basura y ejemplares viejos de periódicos y otros papeles, que se han acumulado con el paso del tiempo. Afuera de la casa quedó estacionado el automóvil que utilizaba el chofer de José y Manuel, un Renault, de modelo atrasado, color vino, con placas de circulación 723-EEB del Distrito Federal.

El segundo de los inmuebles de su propiedad, se encuentra en la calle Juan Caballero y Osio 47, también en la colonia Bosques del Acueducto, y que a uno de sus costados se ubica una casa similar a la primera mencionada, la que incluso fue asegurada por la PGR.

Custodios de los bienes sellados aseguraron que las casas gemelas pertenecían a los hermanos Valenzuela, pero una de ellas la alcanzaron a vender a un licenciado, al que se le acreditó como comprador de buena fe y que de inmediato puso en renta; pero la que era habitada por los narcotraficantes aún cuenta con los sellos de la PGR.

"Al principio (de que incautaron los inmuebles), si pasaba gente de los detenidos, avisábamos a nuestros superiores y ellos se hacían cargo de la situación", comentó uno de los custodios.

También propiedad de los Valenzuela, una bodega en la calle Convento de San Agustín, en donde a decir de los elementos que la custodian guardaban autos de lujo último modelo, los cuales eran robados en la ciudad de Querétaro y vendidos en el extranjero. Señalaron que pese a que la bodega es vigilada las 24 horas del día, la PGR ha sacado paulatinamente los bienes y vehículos que había en el interior.

"Estamos para evitar que desconocidos lleguen y la abran, pero ya no hay nada; dos o tres muebles nada más", manifestaron los polijudiciales.

Un cuarto inmueble asegurado es una oficina ubicada en la calle Hacienda Jacal número 103, en la colonia Jardines de la Hacienda, donde también elementos de Seguridad Pública del estado vigilan que nadie entre a las instalaciones y que operaba bajo la razón social de DCRB, SA de CV, dedicada a la compra-venta de equipo de cómputo.



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