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Insuficiente producción de flores para exportar

Desaprovechado, el TLC con la Unión Europea, reconocen productores

Ver gráfica "Producción florícola en el estado de México"

Insuficiente producción de flores para exportar

. (Foto: JORGE SOLÍS/El Universal )

Lunes 05 de junio de 2000 Claudia Hidalgo/Corresponsal | El Universal

ZUMPAHUACÁN, Méx. A pesar del enorme potencial que existe en el mercado florícola y de las amplias ventajas competitivas de la flor mexicana, ésta no ha logrado atender la demanda internacional.

Así, la nuestra ha sido desplazada por la flor colombiana y ecuatoriana, que, además de calidad, ofrecen lo que todavía parece un reto inalcanzable para México: producir grandes volúmenes.

La flor mexicana está muy lejos de poder aprovechar el Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea y exportar en forma a aquellos países, a pesar que las exportaciones al viejo continente quedarían libres de aranceles, principalmente por la falta de tecnología, recursos y conocimiento para hacer de la producción florícola un negocio redondo.

Los floricultores de la región mexiquense, encargados de atender parte de la demanda extranjera, reconocen que aún no están preparados para irrumpir en un nuevo mercado, porque ni siquiera han logrado acabarse el pastel que tienen en la unión americana.



Su auge fue hace 12 años

La floricultura es una actividad joven en el estado de México. Pese a que inició hace 55 años, en el municipio de Villa Guerrero, cuando una familia japonesa empezó a sembrar flores y a demostrar a los campesinos de la zona que esta actividad es mucho más rentable que la siembra de hortalizas y maíz; el auge lo tuvo apenas hace 12 años, cuando se fue expandiendo a más de una decena de municipios, que la adoptaron como su principal actividad económica.

En la zona colindante con Morelos y Guerrero, está ubicado lo que hoy se conoce como el corredor florícola mexiquense, integrado por los municipios de Tenancingo, Villa Guerrero, Ixtapan de la Sal, Tonatico, Zumpahuacán y Malinalco.

En esta zona se siembra una superficie superior a las 2 mil 500 hectáreas, de las cuales 80 por ciento son al aire libre y el 20 por ciento restante con tecnología de invernaderos.

De acuerdo al presidente del Consejo Mexicano de la Flor, Ricardo Degollado Gutiérrez, el consumo mundial de las flores, follajes y plantas de maceta en 1999 fue de aproximadamente 30 mil millones de dólares; mientras que el valor del comercio internacional de productos florícolas alcanzó los 6 mil 200 millones de dólares. De éstos, 62 por ciento correspondió a flores cortadas, 10 por ciento a follajes y 28 por ciento restante a flores de maceta.



México, exportador No. 17

Las exportaciones de México durante 1999 representaron 55 millones de dólares y ubicaron a esta nación en el número 17 a nivel mundial, superada por Colombia y Ecuador, cuya exportación de flores alcanzó 560 millones y 160 millones de dólares, respectivamente, es decir, 10 y dos veces más que México.

Degollado Gutiérrez reconoció que existe amplio potencial en México para superar estas exportaciones, pero hace falta apoyo de los tres niveles de gobierno para que la floricultura repunte.

La administración que encabeza Arturo Montiel Rojas ha prometido apoyo a esta región, pues la flor es uno de los cultivos alternos más viables para los campesinos. Por ello, hace unas semanas habló de impulsar la actividad mediante un programa instrumentado por la Secretaría de Desarrollo Agropecuario y del gobierno federal, a través de la Sagar, para apoyar a los productores con tecnología, asistencia técnica y recursos económicos.

Además de Estados Unidos, la flor mexicana ha llegado a Japón, Taiwán, Filipinas y además países europeos, aunque no con el mismo nivel que lo hace al país del norte, donde existe una amplia demanda insatisfecha por falta de volumen; y es que muchos floricultores le temen a exportar y se han conformado con atender el mercado interno, pese a presentar signos de saturación.

Sin embargo, para el titular de la Sedagro, Mayolo del Mazo Alcántara, todo parece ser posible y sencillo, pues ya existen acuerdos con la Unión Europea para intercambiar tecnología en materia de floricultura y para que se den subsidios de 50 por ciento del valor de cada nueva infraestructura que se construya.

Vendrán técnicos florícolas franceses y holandeses a la entidad para brindar asesoría especializada en el sector; se importarán materiales de la más alta calidad para que sigan conservándose las 75 mil fuentes de empleo.



Falta tecnología

Los floricultores reconocen que uno de los principales problemas que les impiden consolidarse como exportadores, es la falta de tecnología, recursos y conocimiento; la mayoría de quienes hoy se dedican a esta actividad eran campesinos de chícharo o haba, que optaron por sembrar un cultivo más rentable.

En el estado de México se destinan 2 mil 605 hectáreas al cultivo de ornamentales y existe un padrón de 5 mil 530 floricultores distribuidos en 16 municipios, comprendidos en cinco regiones.

La mayoría de ellos son pequeños y micro productores, quienes cuentan con talleres familiares que no tienen la vocación exportadora como algo nato, refiere Javier Migolla von Bertrab, dirigente saliente de la Asociación Nacional de productores de Flor (Aspoflor), donde están agrupados 38 productores, más de la mitad son del estado de México, el resto de Oaxaca, Michoacán y Puebla.

Esta asociación, indica, agrupa a organizaciones con un nivel tecnológico superior a la media; todos tienen potencial exportador. Además de Aspoflor existen por lo menos cinco organizacione que agrupan a productores de menor cantidad de hectáreas y del sector más tradicional.

Otra gran diferencia entre los pequeños y grandes productores es el tipo de cultivo, pues mientras los pequeños siguen tratando de cultivar a cielo abierto casi 80 por ciento de su extensión, sin tomar en cuenta el tipo de cultivo, los grandes floricultores dedican 80 por ciento de su tierra al invernadero, donde suele tener mayor control en la siembra y combatir las plagas.

Los pequeños productores siguen optando por el mercado nacional, pese a sus vaivenes económicos y a que tienen que hacer mayor esfuerzo de venta.

Como las flores suelen ir a centrales de abasto, el mercado está ya muy saturado; todo tiende a centralizarse y a generar una competencia interna, enfrentándose en la misma central el micro y gran productor, entre quienes la diferencia sigue siendo la calidad del producto, que permite alargar más el tiempo de vida de la planta.

Por ejemplo, la región V de Atlacomulco cuenta con nueve municipios, donde se localiza 5 por ciento de la superficie florícola. Produce geranios, rosales, petunias, primula, cyclamen, cineraria, clavel, pensamiento, begonia, inaparagon, ranunculus e impaties -el volumen total anual es de 41.7 millones- y sus principales mercados están en Monterrey, Guadalajara, Zacatecas, Aguas Calientes, Michoacán, Xochimilco.

El camino de la exportación

Quienes exportan lo hacen por sí solos, en ocasiones ofreciendo su producto en otro país y en otras recibiendo ofertas en sus ranchos; sin embargo, la fuerte demanda que existe en el interior del país orilla a muchos floricultores a conformarse con esta parte del mercado y a minimizar la exportación.

En cambio, en países como Colombia y Ecuador, donde el consumo interno es casi nulo, la exportación es el único camino para vender y han logrado colocar su producto por encima de otros países y superar hasta 10 veces en ventas a México, que a pesar de estar más cerca del mercado estadounidense, y tener el tiempo y fletes a su favor, no ha logrado desbancarlos.

Los colombianos y ecuatorianos, refiere Migoya von Bertrab, tienen a la exportación siempre en la mira, sus estándares de producción, metas y estrategias están bien definidas porque conocen el mercado.

México, en cambio, agrega, en ocasiones exporta. Pero no es sólo por problemas económicos, por la falta de créditos, sino por la inexistencia de estudios de mercado que permita afinar y planear sus esfuerzos para dar tiros más certeros; además de que el mercado extranjero exige volúmenes muy altos de producción, y sin alianzas o asociaciones esto parece ser imposible.

Cuando un cliente quiere establecer una relación comercial pide variedad de especies, entre ocho y 10 tipos de flores, cuando los productores tienen a especializarse en dos o tres variedades o especies, entonces el comprador tiene que visitar a diferentes productores, hacer negociaciones con ellos, para poder llevarse el surtido completo para tener descuento en el flete.

De la calidad, indicó que la flor mexicana es bastante competitiva, pero aún se tiene que mejorar su imagen, pues no basta sólo ofrecer un mejor precio, sino garantizar un volumen determinado de producción.



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