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| La banda que puso el sexo y las drogas en el rocanrol |
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Benjamín Salcedo V.
El Universal Domingo 26 de febrero de 2006 |
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Nunca fueron opacados por Los Beatles, al contrario, los Stones trascendieron en el tiempo quizá por sus excesos
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Aunque siempre ocuparon un segundo lugar en la memoria colectiva, por la desgracia de haber compartido tiempo y espacio con Los Beatles, eso mismo les valió la aceptación o el rechazo del público, más nunca la indiferencia. En ningún momento se sintieron opacados por el cuarteto de Liverpool, si alguien les quitó el primer lugar de las listas a Los Beatles, normalmente fueron ellos. Una fuerte amistad les unía a pesar de los incansables intentos de los medios y el público por enfrascarlos en un duelo. Al final los Stones salieron ilesos, trascendieron temporalmente a sus colegas hasta lograr 36 años más en activo, siendo banda sonora para varias generaciones, referencia directa de lo prohibido por los padres y las buenas costumbres que, por lo mismo, siempre resulta tan atractivo. Fueron sinónimo de rebeldía. Mientras Los Beatles tenían fanáticos, los Stones tenían amantes de todo lo socialmente incorrecto, que encontraban en ellos la furia y la pasión inspiradora. Su tema "(I can´t get no) Satisfaction", fue el himno juvenil más representativo de los años 60. Siempre inmersos en polémica y escándalos, conocieron las drogas, mas no por la influencia de ningún agente externo; Brian Jones, su finado guitarrista, seguro las frecuentó desde el kínder. Además, representaron todo el salvajismo juvenil justamente durante los años más importantes de la libertad sexual y la evolución tecnológica. Sobrevivieron al punk y la música disco, incluso modificando su característico estilo para hacerla asequible a las nuevas tendencias. Su origen, al no provenir estrictamente del rocanrol, sino del rhythm & blues, les permitió adaptarse más naturalmente, exhibiendo esa carga de melanina que siempre les ha corrido por las venas. Ante desgracias como la muerte de Jones, respondieron con la realización de algunos de los mejores discos de su carrera, las décadas trascurrieron y aún sin denotar una notable evolución, han conseguido la permanencia en un plano estelar. En vivo siempre fueron innovadores, espectaculares desde sus inicios, fueron quienes convirtieron las interminables giras en un modus vivendi y los conciertos en un evento indeleble para todo el que lo presencie. Hoy en día nada de esto ha variado, sus presentaciones son apoteósicas y la parafernalia que las acompaña difícilmente tiene paralelo. Aunque la piel se arrugue, el corazón y el alma les permanecen intactos. En 50 años, lo que sea que sustituya a internet, cuando alguien busque la palabra rock, debe tener inevitablemente a un lado la imagen de Mick Jagger y Keith Richards. Al parecer el diablo también tiene simpatía por ellos, su longevidad y energía no tiene otra explicación. Nadie les podrá quitar el privilegio histórico de ser la banda de rock más grande del mundo.
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