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Cansada de ser ´chica Almodóvar´
EFE
El Universal

Miércoles 09 de mayo de 2007

A Marisa Paredes le parece una tontería que todavía la llamen así por su trabajo con el cineasta manchego; a los jóvenes, Paredes les aconsejó que si quieren dedicarse al mundo del cine tienen que "ser duros como el acero, sin que esto quite un ápice de sensibilidad, pasión o entrega"

La actriz española Marisa Paredes asegura que a diferencia de algunas actrices de Hollywood que se quejan de la escasez de papeles para mujeres mayores de 40 años, "en Europa es diferente".

"Yo y otras colegas de mi misma edad tenemos la posibilidad de hacer personajes que representen mujeres pasados los 40 porque la cinematografía europea, aunque es más débil desde el punto de vista económico, es más fuerte desde el de la creación y de la libertad".

La actriz, primera musa del renovado Festival de EuropaCinema de Viareggio (Italia), confesó hace unos días, después de una función especial de su filme Todo sobre mi madre, que lo de llamarlas "chicas Almodóvar" a las protagonistas de las películas del director manchego fue una cosa "divertida y que estuvo bien en su momento", pero que ahora "es un poco tonto".

"Ahora, seguir llamándonos ´chicas Almodóvar´ me parece un poco tonto, pero estoy dispuesta a seguir oyéndolo si es así que a la gente le gusta", expresó la protagonista de la cinta El espinazo del diablo.

Marisa Paredes, quien recientemente recibió el premio Fellini 8 1/2 a toda su carrera, habló sobre su relación con los directores con los que ha trabajado.

La actriz reveló el "miedo" que desde el inicio le ha dado el éxito y su intento de que "la vida privada no se viese enrarecida por la vida profesional".

A los jóvenes, Paredes les aconsejó que si quieren dedicarse al mundo del cine tienen que "ser duros como el acero, sin que esto quite un ápice de sensibilidad, pasión o entrega".

Paredes ha mostrado su talento en más de 60 cintas en las que destacan Tacones lejanos, La flor de mi secreto, El coronel no tiene quien le escriba y Profundo carmesí, estas dos últimas realizadas por el mexicano Arturo Ripstein.

Marisa Paredes destacó su participación en Tres vidas y una sola muerte, de Raúl Ruiz, en la que tuvo la oportunidad de trabajar con Marcello Mastroianni.

Tocar el cielo

"Trabajar con Marcello fue como tocar el cielo", dijo la intérprete, quien reveló también que el actor y director italiano Roberto Benigni se echó a sus pies, para rogarle que participase en La vida es bella.

De sus últimas películas, habló del "difícil" papel de maestra en El espinazo del diablo, de Guillermo del Toro, en la que se explicó que se inspiró en una de sus tías que era profesora en un pueblo, y una mujer muy comprometida.

La actriz también indicó como gran promesa del cine español al director Pablo Malo, quien recién estrenó la película La sombra de nadie.

Ella trabajó con Pablo Malo en su ópera prima Frío sol de invierno y contó que el director la conquistó cuando le dijo: "No quiero para nada tu glamur o tu belleza, quiero que seas un ser frío, gris, hundido y amargado".

En España, a juicio de Paredes, se está viviendo "una explosión de libertad", lo que la hace muy interesante también en el sector cinematográfico.

"Se ha salido del túnel en el que estábamos con una especie de estallido de luz, coraje y civismo y de sentido de la realidad", añadió la actriz española.

Con la dirección de Agustí Villaronga, el realizador de cintas como Aro Tolbukhin. En la mente del asesino o El mar, la primera actriz Marisa Paredes concluyó su más reciente trabajo para la televisión española, se trata de Después de la lluvia un melodrama en el que comparte créditos con Jordi Bosch y Alex Brendemühl.



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