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| Supervendedores al morir |
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Franco Daniel Gómez
El Universal Lunes 05 de marzo de 2007 |
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El caso más reciente es el del sinaloense Valentín Elizalde, que a casi dos meses de fallecido ha conseguido doblar la cantidad de discos que en los últimos cuatro años de su carrera habían comprado sus seguidores
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Negocios son negocios. Tras la muerte de cantantes legendarios, de quienes comienzan a consolidar una carrera exitosa y hasta de absolutos desconocidos, suele haber mejores dividendos para quienes editan sus discos, los cuales, en muchas ocasiones comienzan a venderse como si fueran pan recién horneado. El caso más reciente es el del sinaloense Valentín Elizalde, que a casi dos meses de fallecido ha conseguido doblar la cantidad de discos que en los últimos cuatro años de su carrera habían comprado sus seguidores. Según cifras de su compañía discográfica, El Gallo de Oro mantenía un promedio de ventas de 25 mil copias mensuales. Sin embargo, tras su muerte, en dos meses ha alcanzado casi 800 mil copias comercializadas en el país, que equivale a un aumento de más de 2ooo%. "Es un fenómeno descomunal", asegura personal de ventas de Universal Music. En su anecdotario existen datos que ponen en evidencia la necesidad de la gente por poseer lo que no se tiene. El día que fue asesinado Valentín Elizalde agotaron las existencias en las tiendas de Sinaloa y Jalisco. En siete días se vaciaron las bodegas y se reimprimieron más de 100 mil copias. La instrucción de la disquera era no lucrar con la muerte de Elizalde. "No íbamos a hacer negocio con esto, sólo íbamos a satisfacer las necesidades de la gente; es parte del negocio, pero todo se salió de control", comenta un responsable de ventas de la misma discográfica. Antes de la muerte violenta del cantante, Vencedor, penúltimo álbum en la discografía de Elizalde, había conseguido 81 mil copias vendidas. Hasta hace unos días alcanzó 320 mil: en dos meses la gente adquirió más de 250 mil unidades y colocó la producción en el primer lugar de ventas en todo el país. La industria de la música tiene visos de crueldad, pero bajo el argumento de llenar las necesidades del mercado, las ventas continúan. La sicoterapeuta Lizi Rodríguez explica que detrás de este fenómeno de ventas hay un comportamiento que puede analizarse desde la sicología de masas. "Que la gente compre discos o cosas de un artista que muere es una manera de conservar parte de lo bueno que era la persona. Al morir, lo que se recupera son sus cosas buenas, porque se empieza a hablar de lo bondadosa que era, nunca de lo malo. Frente a esa idealización, mucha gente busca acercarse a lo que termina siendo el mito", explica la ex terapeuta de La Academia. Arraigo: factor determinante Para algunos, las circunstancias violentas en las que fallecen esos artistas generan un fenómeno de mayor impacto social, como con Selena, que tras su asesinato en 1995 fue lanzada a la fama mundial, aunque antes en México tenía una aceptación moderada. Arturo Estrada Calderón, supervisor de ventas de EMI Music, afirma que en aquellos años la disquera no estaba preparada para la tumultuosa solicitud de discos de la cantante. "En promedio vendía 20 a 25 mil discos al mes, pero a los dos meses después de su muerte llegó a 500 mil." En contraste, Mario Reyes Rivas, de Sony BMG, comenta que por el solo hecho de morir, un artista no ve reflejado su éxito en las ventas de discos y puede más su arraigo que su fallecimiento; como ejemplo cita las diferencias entre Rocío Jurado y Rocío Dúrcal, que dejaron de existir en circunstancias similares y con días de distancia. "Al morir Rocío Dúrcal, durante dos meses las ventas subieron hasta 600%. El primer mes fue una locura, se agotó su catálogo, pero no sucedió así con Rocío Jurado, que murió días después. Ella nunca tuvo arraigo en México, fue más bien una artista de dos o tres éxitos", explica. En el mismo tenor fue recibida la muerte de Miguel Aceves Mejía, quien sólo aumentó 30% sus ventas tras su muerte a finales del año pasado, debido a que operó en su contra su pertenencia a una generación lejana a muchos consumidores.
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