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Un debate de política ficción

Los candidatos de "El privilegio de mandar" debaten sobre niñas bien, naves industriales y hasta de esposos incómodos
07/04/2018
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Jesús Díaz
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Este debate es una ficción, cualquier semejanza con la realidad es culpa… de la realidad.

Antes del primer encuentro de los candidatos a la presidencia de México, que se realizará el 22 de abril en el Palacio de Minería, hubo otro en la redacción de EL UNIVERSAL.

Es muy probable que hayan sido aspirantes impostores. Hablaban de forma parecida a los reales, lucían atuendos similares y hasta llamaban la atención de los curiosos como lo harían con sus militantes. Pero la retórica era más descarada: como si cada candidato expresara lo que piensa sin cortapisas.

“No puedo decir mucho gusto. No estoy feliz de estar aquí con ustedes, EL UNIVERSAL”, se sincera el Anaya hechizo con los trabajadores en la recepción. Todos ríen porque saben la referencia del conflicto legal del candidato original con esta casa editorial.

Se lo imaginan, al real, entrando así, sobrado en confianza junto a los otros aspirantes: cada uno con su tema. Margarita caminando con dificultad sin dejar de hablar; Meade adelantando el paso sin ser saludado; y AMLO, por el contrario, deteniéndose repetidamente para conceder selfies.

“Qué bueno que abras este espacio. Que seas democrático. Que se dé este primer debate aquí contigo para que se den cuenta de las mentiras de estos mafiosillos. Vulgares”, suelta El Peje, con micrófono colocado y frente a las cámaras que transmiten en vivo a través de Facebook.

La gente en Internet comienza a opinar. La mayoría ataca a El privilegio de mandar, la serie de donde provienen estos candidatos que consideran un experimento cuestionable al surgir de Televisa en 2004. No creen que alguien lo vea.

No importa si los números en Internet, en donde surgió esta nueva temporada en octubre pasado, los desmientan y hayan regresado el proyecto a la televisión: casi 85 mil suscriptores en Youtube y 1.2 millones de seguidores en Facebook. Tampoco que este éxito se vea reflejado en varias presentaciones del montaje en el Centro Cultural Teatro 1 de la Ciudad de México y otros estados de la República. Se le critica.

Mientras unos publican que los actores no tienen talento, otros los defienden y los ven como “genios”.

Hasta por debajo de la mesa. “Empieza la campaña de Andrés Manuel, o como la conocemos mejor, la gira del adiós”, arranca Meade, quien casi de inmediato le concede la victoria a AMLO: “Si gana, el primer informe de gobierno se va a llevar todo el sexenio”. La broma hace referencia a la velocidad pausada con la que habla el López Obrador original.

El AMLO pirata hace lo propio; sus pausas parecen naturales, bien replicadas: “Eso no es cierto”, revira el ¿tabasqueño? “Que no les engañen, vamos a ganar y vamos a estar... siempre sirviendo a la gente. Necesitamos acabar con la corrupción... y con la impunidad”.

El primer tema a relucir es la nave industrial que supuestamente compró Ricardo Anaya con una empresa fantasma. “¿Por qué no nos hablas de tu nave?”, pregunta AMLO.

“Ya vendí mi nave, ando a pie”, le responde Anaya bromista. “No sé que tanto se quejan de una nave industrial, de mugrosos 50 millones de pesos, ¿saben cuanto ganó José José con ‘La nave del olvido’? Millones”.

Ese chiste causa algunas risas y además abre el debate sobre los talentos musicales.

Anaya presume sus habilidades, que ha pasado a su pequeño hijo; Andrés le reconoce que toca bien “El son de la Negra”. Esa broma, de doble sentido, causa incluso más gracia que la anterior.

Meade critica que los videos musicales sean parte del debate. El Peje lo ignora; debe hacer una confesión sobre la Niña bien (niña mal, le llama). No reconoce que lo haya hecho gente de su partido, ni sabe de dónde salió, sino que su esposa lo regañó por mirarlo. “Se dio cuenta de que estaba viendo el video, como investigación, para analizarlo, y estamos durmiendo en la casa del perro”.

¿Estamos durmiendo? A Andrés le gusta hablar en plural. Lo hace también cuando es cuestionado sobre su inglés. “No sabemos hablarlo”, dice.

Ricardo aprovecha: “¿No sabemos? Tú. Con dificultad hablas español”.

Margarita no suelta el tema de los videos. Está pensando en hacer uno “con poca ropa”. Es mala idea para Meade: “Entonces sí te vas a ir así...”, le dice simulando con sus manos a un avión que cae.

Luego son cuestionados sobre en qué estados de la República piensan recibir apoyo.

Margarita dice que ya la conocen en muchos, y por eso logró ser candidata independiente. AMLO presume su recorrido por todos los municipios; lo que Ricardo considera viáticos pagados por el erario.

Meade no habla de viajar, prefiere concentrarse la supuesta esposa del ex presidente: “El estado que más ha visitado Margarita... es el de ebriedad”. Todos ríen.

Tras el debate. Acaba el debate. Yekaterina Kiev (Margarita), Christian Carlos Ahumada (El Peje), Juan Ignacio Solar Frese (Anaya) y Claudio Herrera Bracho (Meade) reciben un aplauso.

Los actores todavía se cuestionan por qué sus palabras se toman tan en serio. “Somos como cualquier otra persona, sólo jugamos con lo que se dice afuera”, aclara Herrera rumbo a la salida, entre foto y foto, con sus compañeros. Se apuran: ofrecerán función dos horas más tarde.

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