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Una dosis de amor y ciencia

Mónica Huarte y Fernando Larrañaga actúan en Heisenberg, una obra que aborda la soledad del ser humano
Fernando y Mónica son los únicos actores en escena. (Foto: AGUSTIN SALINAS. EL UNIVERSAL)
30/09/2017
00:04
Sughey Baños
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La ciencia tiene cierta fascinación para Mónica Huarte, en 2015 con Constelaciones planteó la posibilidad de que una misma historia tuviera un desarrollo distinto en otras dimensiones, y ahora con Heisenberg, la física juega un papel interesante en un romance entre dos desconocidos.

“Tanto en Constelaciones como aquí son historias de amor, las dos casualmente tienen que ver con la ciencia, la primera era con la teoría de cuerdas y ésta con la teoría de la incertidumbre, y la obra lleva el nombre de (Werner) Heisenberg porque fue el físico que se dio cuenta de que las partículas por más que las observes, jamás vas a saber que tan rápido van a un lugar o a dónde van a llegar”, explicó Mónica, quien además de actuar, produce la puesta en escena.

Huarte explicó que el autor Simon Stephens (El curioso incidente del perro a la media noche) tomó esta teoría y la aplicó a dos personajes, que es casi imposible que estén juntos, para ver qué sucede.

“Es una historia que te da esperanza en el amor, lo que más me gusta es que son dos personajes rotos y solitarios que no se hayan en el mundo, pero estando juntos la vida se vuelve un poco mejor”, señaló Huarte.

La acompaña en escena el actor Fernando Larrañaga, quien con más de medio siglo de carrera artística, considera que esta obra le dará una nueva visión sobre lo que hace actualmente en las tablas.

“Desde la primera lectura quise quedarme en el proyecto, porque es una idea muy interesante y tenemos un gran director, que no se queda fijo o se sujeta al texto, pareciera que estuviéramos viendo una película de la mejor época del cine italiano, donde pasan cosas que no te imaginas”, expresó el actor.

Es que para el director Antonio Serrano, cada libreto es como una caja de sorpresas que él tiene que explorar y reinterpretar antes de llegar con los actores.

“Eres como un lazarillo que vas conduciendo al equipo a la meta, pero también es un toma y daca, ellos de pronto dicen algo que descubres que también puedes ir por allí. Con Mónica y con Fernando ahorita me estoy poniendo de acuerdo, porque estamos buscando la verdad de la historia porque es muy emotiva, porque no se trata de actuarla sino de vivirla”, declaró el director.

Larrañaga comentó que guarda muchas similitudes con su personaje, comenzando por la edad y su admiración por la figura femenina.

“Cuando lo leí no sabía exactamente qué le pasaba, creo que los personajes que te despiertan preguntas como ¿por qué tiene estos cambios tan drásticos? o ¿por qué hace lo que hace? son lo que te hacen decir: ‘quiero hacer esta obra de teatro’. Lo que más me gusta es su arrojo, se siente cómoda con su cuerpo y algo que le admiro es que va por lo que quiere y no se detiene, te sorprende constantemente”, agregó Mónica Huarte.

Mónica explicó, el texto es todo un desafío, porque no pide más elementos en escena más que a dos actores, que tienen que llenar el escenario sólo con su interpretación.

“Desde el primer día que vi a Mónica a los ojos sentí que esto iba a ir de maravilla, poco a poco se ha ido incrementado la relación actor-actriz, cuando estamos en escena nos complementamos”, dijo Fernando.

La escenografía tendrá la forma de una vitrina, porque para Antonio Serrano la vida es como un escaparate donde se exponen las emociones y pensamientos, sobre todo en la actualidad, donde gracias a la tecnologíaconstantemente se comparten cosas como fotos.

Ahora que el país atraviesa por momentos difíciles, Mónica considera que esta es la obra ideal para ir a ver, a partir del 13 de octubre en La Teatrería, porque es para aquellos que quieren tener un poco de esperanza en el mundo.

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