Este miércoles por la noche, la banda mexicoamericana La Santa Cecilia cerró el ciclo de su disco "Amar y Vivir" en el Lunario del Auditorio Nacional, acompañados del grupo de son jarocho Caña Dulce y Caña Brava, Tania Libertad y de un público que cantó, brindó y bailó durante todo el concierto.

El encuentro comenzó con Caña Dulce y Caña Brava. “El Butaquito”, “Los chiles verdes” y “La Morena”, fueron algunos de los sones que tocaron mientras Violeta, una de sus integrantes, zapateaba en el escenario contagiando a todos los asistentes a moverse al ritmo del arpa, la guitarra de son, la fídula, quijada, jarana y leona.

Casi una hora después, con un público que les pedía quedarse un poco más, Adriana Cao y Raquel Palacios Vega, fundadoras del grupo, dieron la bienvenida a La Santa Cecilia, pero volvieron más adelante, para interpretar juntos "Volver a los 17", versión homenaje a Violeta Parra que lanzaron el año pasado por el cumpleaños número cien de la cantante chilena.

El encuentro tuvo varios momentos emotivos, uno de los más importantes fue cuando La Santa se pronunció respecto a la separación de niños de sus padres en la frontera con Estados Unidos y que ha generado una oleada de comentarios reprobatorios al presidente de este país.

Fue un poco antes de cantar “Nunca Más”, canción dedicada, justamente, a todos aquellos que se van en busca de un sueño.

“La separación de las familias es algo que nos apena mucho, pero esta canción nos recuerda que somos muy poderosos”, dijo el percusionista de la agrupación, Miguel “Oso” Rodríguez.

Fue evidente que la canción conmovió a todos y los introdujo en una atmósfera distinta. Al terminar, La Marisoul agregó.

“Nunca perdamos la fe en el poder de nuestra voz”.

Otro momento emotivo fue cuando apareció Tania Libertad , con quien cantaron "Un mundo raro", recordando así a uno de los compositores más importantes de México, José Alfredo Jiménez.

También Juan Gabriel fue recordado esa noche con una versión muy particular de "Amor eterno", tan nostálgica que hizo llorar a varios.

Antes de despedirse, de agradecer la presencia de todos en el cierre del ciclo de Amar y vivir, La Santa Cecilia cantó un tema de su autoría: “Como dios manda” y luego “Ódiame”, de Julio Jaramillo.

Marisoul pidió al público que se llevaran los girasoles en macetas que estaban en el escenario.

“Cuéntenos cómo crecen”, les pidió, dejando así no sólo el recuerdo del concierto, sino de una flor que puede crecer y echar raíz en distintas casas.

rad

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