Elizondo murió y Disney nunca le pagó sus regalías

Mario Casillas, presidente de la ANDI, reveló que la actriz peleó hasta el final sus derechos por la voz de Cenicienta
La actriz fue velada en un sencillo ataúd, sin adornos, rodeada de flores. (IVÁN STEPHENS EL UNIVERSAL)
04/10/2017
00:11
Sughey Baños
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Evangelina Elizondo, quien murió este 2 de octubre a los 88 años, fue una artista que no sólo dejó huella en el cine, el teatro y la televisión, también en la música y las artes plásticas. Incluso la actriz prestó su voz a uno de los personajes más emblemáticos de Disney, Cenicienta, trabajo por el cual jamás recibió el pago de regalías.

“Todavía antes de su muerte siguió peleando para que le pagaran en Estados Unidos. No lo logró porque le robaron sus derechos, desgraciadamente los derechos de intérprete no son tan reconocidos en Estados Unidos como lo son aquí.

“Pero las exhibidoras debieron habérselo pagado. Sí era bastante (dinero), con eso yo hubiera vivido toda mi vida de aquí en adelante”, declaró el actor Mario Casillas, quien fue de los pocos colegas de Elizondo que estuvieron presentes el lunes en el Panteón Francés de Legaria, donde fue velada.

Evangelina Elizondo fue muy clara en su última voluntad: “Quiso un cajón de madera súper sencillo, eso me lo pidió desde hace mucho y eso es lo que estamos haciendo por ella”, dijo su hija.

De esta forma, el cuerpo de la protagonista de películas como La intrusa y Tres balas pérdidas descansó en un féretro en color crudo, sin adornos o acabados, rodeada de flores blancas y sobre él una fotografía de Elizondo, en la que lucía guapa, joven y sonriente.

Coronas de la Asociación Nacional de Intérpretes (ANDI) y de la Asociación Nacional de Actores (ANDA) flanquearon el ataúd de Evangelina, a pesar de que su salida de la última organización no se dio en las mejores condiciones y hasta fue acusada de privilegiar contratos de Televisión Azteca.

En la funeraria pocos fueron los famosos que asistieron la noche del lunes al velorio de la actriz de 88 años, sólo se vio a Mario Casillas y Ernesto Gómez Cruz, quienes fueron sus grandes amigos.

En los últimos años de su vida, cuando se le cuestionaba sobre el deceso de algún compañero, respondía con voz quebrada que ella ya estaba preparada para morir porque es la ley de la vida.

“Ella tenía hepatitis C desde hacía mucho tiempo y se descompensó, estaba sufriendo mucho”, reveló Georgina.

Su hija explicó que Elizondo estuvo muy lúcida hasta el final y pudieron platicar de muchos temas, a pesar de que en las últimas semanas estuvo confinada a su cama.

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