BÁRBARA MORI. Para hacer a Paola en la secuencia final de la película “Cosas insignificantes”, la actriz, reconocida por su gran belleza física, sacrificó su larga cabellera y se rapó. Su personaje era el de una mujer que apoya a su hijo de cinco años, quien padece leucemia.
SILVERIO PALACIOS. El actor aprendió un curso rápido y clandestino de embalsamamiento de cadáveres para el largometraje “Morirse en domingo”, en donde interpretaba el papel de dueño de una funeraria.
DIEGO LUNA. “El charolastra” se tragó accidentalmente la prótesis de un diente en “Rudo y cursi”. El rodaje se paró y fue llevado al médico. “Me estaba ahogando; ya con más calma, esperamos que saliera en su momento”, dice.
DAMIÁN ALCÁZAR. Es obsesivo con sus roles y cambió hasta su forma de descansar mientras hacía “Crónicas”, donde era un asesino de niños. “Hasta roncaba diferente”, dice una amiga.
ANA CLAUDIA TALANCÓN. Cuando se encontraba filmando “Arráncame la vida” se hospedó durante algunos días en un hotel de los llamados ecológicos, en los cuales existen los mínimos recursos de la tecnología y el confort. La actriz dice que tenía que levantarse a las cinco de la mañana para acudir al set y bañarse con agua helada.“¡Sólo así terminaba de despertar!”, dice divertida.
ANA DE LA REGUERA. En “Sultanes del sur” debía aparecer ensangrentada. Maquillaje la caracterizó y un bromista le dijo que debía lavarse rápido el pelo, si no se le cristalizaría. “Pero tardamos mucho filmando ¡y yo estaba preocupada!”, dice.
DEMIÁN BICHIR. Ha experimentado de todo: se decoloró el pelo (“Sexo, pudor y lágrimas”); se rapó (“Enemigos íntimos”) y se puso extensiones (“Hidalgo-Moliere”). “No sé cómo las mujeres hacen cosa y media con su cabello, las admiro, porque yo no lo soporto”, dice el actor.