showbis@eluniversal.com.mxMuchas de las ideas de Diamanda Galás han sido más oscuras que la propia oscuridad. Sus detractores ven su furia y llamamientos de venganza como negativos; sin embargo, éstos representan su lucha por la justicia en nombre de las poblaciones extranjeras.
“Las personas que ven como algo negativo las emociones entonces deben continuar para protegerse de su propio cuerpo hasta ponerse al día con ellos mismos. Entonces se sabrá. Sea o no para entonces ya es demasiado tarde para que entiendan los componentes de la vida real, entre los que se pone en duda la empatía, esa no es mi preocupación”, dice la cantante y pianista de origen griego, en una entrevista concedida a un periódico canadiense.
Cualquier discusión referente a la excéntrica cantante de 55 años de edad comienza con esa voz: picada, chillona, en pleno auge, cacareando, una de las armas más radicales en manos de una vocalista.
La discusión anterior es seguida por un debate de los temas políticos y sociales detrás de esta vanguardista griego-estadounidense, cuyo trabajo artístico expone en varios idiomas: el VIH / SIDA, la tortura y el confinamiento (Schrei X), el genocidio y la negación (Defixiones: Voluntad y Testamento).
“Yo también soy un intérprete de canciones de Grecia, Francia, Bélgica, Estados Unidos y otros países ... así que a veces las personas entienden ciertas piezas de la música y otras veces no. La gente podrá apreciar el trabajo a nivel emocional y sonoro mientras que mi trabajo la deja fría. No tengo ningún control sobre estas cosas, por supuesto. Yo sólo puedo hacer lo que yo siento en el momento”, dijo Galás, quien esta noche y el próximo lunes se presentará en El Lunario del Auditorio Nacional.
Y agrega que: “soy una compositora, que incluye la interpretación musical de los poetas”.
Orgullosamente original
El tema de la originalidad en las cantantes agranda el orgullo de Diamanda Galás, quien ha trascendido en la escena musical internacional gracias a su peculiar voz de rango operístico.
“Soy la última cantante sobre la Tierra que la gente jamás verá anunciada como cantante de jazz y soy una de las vocalistas que lo hace en un idioma que es innovador, pues es muy gracioso”.
La artista fusiona el blues y el jazz en tales combinaciones extremas que parece reduccionista para clasificar sus interpretaciones como tal. Sin embargo, afirma que: “me veo a mí misma cuando canto el blues como una cantante de blues, pero una vocalista de blues innovadora, como John Lee Hooker o como Howlin Wolf, quien fue un músico de blues creativo, como el mismo Ornette Coleman, y simultáneamente como un músico de jazz avant-garde”.