Kathryn Bigelow tiene un sueño: “Que algún día deje de hacerse la distinción de que el director de una película es hombre o mujer. Somos simplemente personas haciendo películas para decir cosas y enunciar sentencias en las que creemos y queremos transmitir al público”.
Ahora Bigelow atraviesa por una de esas distinciones porque su película Zona de miedo tiene nueve nominaciones al Oscar, entre ellas la de Mejor Director. Y de inmediato se ha provocado un revuelo porque en toda la historia de Hollywood, ella es apenas la cuarta mujer que ha sido nominada. Ante la posibilidad de que se convierta en la primera en ganar la estatuilla dorada, lo toma con calma: “En realidad soy tímida y por eso prefiero estar detrás de las cámaras. No quisiera que el hecho de que soy mujer tuviera tanta relevancia para los medios”, dice Bigelow en una entrevista difundida por Artecinema, distribuidora de su filme.
Ella misma sabe, sin embargo, que el asunto no es menor y podría representar una batalla ganada en el terreno de la equidad de género: “Sé que al ganar un Óscar, muchas niñas o adolescentes con aspiraciones de convertirse en directores podrían ver en mí a un ejemplo de que no hay imposibles... de que incluso un imposible como el hecho de que una mujer gane el Oscar es posible”, declaró la director a The Washington post.
La película ha sido alabada en Estados Unidos por considerar que retrata de manera fiel y sin falsos patrioterismos el aspecto más árido de la guerra en Irak. La anécdota versa sobre un escuadro antobombas que deambula por el desierto con una misión: encontrar y desactivar artefactos explosivos y armamento antiaéreo para facilitar el avance de la infantería y la aviación.
La nominación al Oscar para Bigelow no es la única razón que ha impulsado el revuelo de su nombre, ya que apenas el mes pasado se convirtió en la primera mujer que ganó el premio Director’s Guild of América, que se realiza desde hace 60 años y compite en prestigio con el premio de la Academia.
Una historia auténtica
La película está basada en los reportes periodísticos de Mark Boal, quien acompañó a un escuadrón de técnicos antibombas en 2004 en Irak. Kathryn Bigelow explica así la fascinación que sintió ante los relatos: “Pensé que era una gran oportunidad para ser auténtica y realista. Ante situaciones en las que tú o yo huiríamos, estos soldados avanzan para hacerles frente 10 o 15 veces en un solo día. Pensé que era muy interesante examinar las motivaciones sicológicas de estas personas dentro de una película”.
Zona de miedo tuvo financiamiento independiente. Con apenas 11 millones de dólares tiene casi el mismo número de nominaciones que Avatar, que costó 300. Además, Bigelow consiguió algo que el dinero no compra: libertad para decidir acerca del filme que quería hacer. “Al dirigir de manera independiente tuve lineamientos que quería seguir sin titubeos. Estos tres elementos eran muy importantes: tener control creativo, realizar el corte final y contratar a los actores que quisiera aunque fueran desconocidos”.
Lo consiguió. Ella misma explica: “Me gustaría que el público supiera que todo es posible, incluso rodar en el desierto y hacer un buen filme”.