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Se acentúa la sonrisa del actor Benicio Del Toro cuando deja ver sus dientes manchados por la nicotina de un buen fumador. Un cigarro tras otro, marca el tiempo de la entrevista con él y su emoción de hablar de su personaje en la película El Hombre Lobo, en la que comparte créditos con Anthony Hopkins, Emily Blunt y Hugo Weaving.
El puertorriqueño de 42 años de edad muestra una expresión de satisfacción al imaginar que este personaje mitológico pueda convertirse en un clásico contemporáneo, como en su momento lo lograron los actores Lon Chaney Jr. y Bela Lugosi, sólo falta que el público lo adopte a partir del próximo viernes 12 de febrero, cuando se estrene el filme de Joe Johnston y producido por Benicio.
“Mi pasión era hacer un homenaje de algún tipo a aquellos actores de los años 30 y 40 como Jean Harlow, Lon Chaney padre, Lon Chaney Jr, Bela Lugosi y Charles Laughton, que hicieron personajes en disfraz y que de chico recuerdo conocer con mucho horror, entonces me apasiona estar envuelto en un proyecto como este”, dice Benicio (19 de febrero de 1967) a KIOSKO.
Pero lo que en realidad le aterra y que se percibe en su mirada penetrante es que pese a ser un latino reconocido en Hollywood, en ocasiones muchos de sus paisanos son discriminados y eliminados de los proyectos. De hecho, en alguna ocasión, cuando comenzaba su carrera, le dijeron que cambiar su nombre le beneficiaría para conseguir más proyectos, opción que no quiso tomar, y decidió conservar el apellido de su padre.
“He tenido suerte, pero tampoco ha sido fácil; es difícil para cualquier actor conseguir trabajo en Hollywood, pero como minoría es un poco más complicado. El ser latino y no cambiarse el nombre o que existan pocos escritores y directores latinoamericanos trabajando en Hollywood, que ahora hay más pero cuando empecé había muy pocos, siempre será un poco más difícil”, dice.
Entre los artistas mexicanos a los que reconoce su talento, pero sobre todo su temperamento para hacer valer sus ideas frente a productores de Hollywood o con los grandes estudios, está la veracruzana Salma Hayek.
“Ella lo hace muy bien y ha conseguido muchas cosas y creo que actores latinoamericanos como ella, que logran romper en Hollywood, son pocos”.
“Personalmente he tenido una combinación de suerte y esfuerzo, y un poco de talento, pero me han dado la oportunidad de interpretar no sólo a latinos, y los que he hecho tienen más de una dimensión y no son estereotipos”, dice el actor nacido en la ciudad de San Juan.
Del Toro también se ha involucrado en la producción, sus primeros trabajos fueron las películas de Steven Soderbergh Ché: El argentino y Ché: Guerrilla —la cual aún no se estrena en nuestro país—, en las que actuó y que lo llevaron a ganar el premio como Mejor Actor en el festival de Cannes de 2008 por su interpretación de Ernesto Che Guevara.
Su próximo paso es dirigir una película, y quiere que la primera sea de corte latinoamericano con un tema crítico. “Mi intención no sólo es hacer cuentos latinos, pero sí invitarlos (a actores latinos); la primera historia que haga tiene que tener algo latino, pero me gustaría hacer otros cuentos que no sean necesariamente de este tipo.”
Fanático de Santo y Blue Demon
Para Benicio del Toro existen cineastas con mucho talento en México que pueden dirigir un proyecto en Hollywood, como Carlos Reygadas; además de Los tres amigos que actualmente triunfan en la industria de EU: Alfonso Cuarón, Guillermo del Toro y Alejandro González Iñárritu, con quien trabajó en la película, 21 gramos. “Volvería a trabajar con El Negro cuando él me lo pida, pero también trabajé con un estupendo actor mexicano en la película El Ché, que es Demián Bichir y me gustaría trabajar con Guillermo del toro, Alfonso Cuarón y con el director de Japón y Batalla en el cielo, Carlos Reygadas. Con Reygadas pudiéramos hacer una nueva versión de Santo y Blue Demon contra El hombre Lobo. De pequeño veía estas películas porque eran las que me gustaban ver”, dice el actor entre risas.
El puertorriqueño reconoce que lo único que le hace falta para fortalecer su carrera es hacer comedia, un género poco explorado por él, pero que con proyectos como Snatch y Sin city han dejado asomar ese humor negro e involuntario.
“Quiero una comedia como tal; ha habido momentos cómicos que he hecho en otras películas. No es un temor, es solamente una idea de hacer una comedia, pero completamente comedia y no he tenido la oportunidad de hacerla, quizás por ahí aparezca algún proyecto con toques de ese género. Me gusta la comedia, pero también las que me hacen pensar, me hacen llorar y me hacen escapar y las que me asustan”, dice Benicio.