La comunidad cinematográfica mexicana logró ayer que se aclare el artículo 226 de la Ley del Impuesto Sobre la Renta, cuya malinterpretación por parte de Hacienda, había frenado varios proyectos de largometraje.
La Cámara de Diputados votó a favor de ello, con lo que de entrada unos 15 largometrajes, que darían empleo a unas cinco mil personas, comenzarían a rodarse.
Mario Becerra, presidente de la Comisión de Hacienda en la Cámara Baja, dijo durante un encuentro con miembros de la comunidad fílmica:
“Ya es un tema superado. En ningún caso va a ser considerado como ingreso acumulable (el 226)”.
El “226”, como se le conoce en la comunidad fílmica, surgió en 2007 como una salida para apoyar la producción de cine mexicano.
Pero debido a una mala interpretación por parte del Sistema de Administración Tributaria (SAT), se cobraba más impuestos bajo el argumento de que los contribuyentes, al destinar su dinero a producir cine, hacen crecer su patrimonio. Esto hizo que varios inversionistas decidieran dejar de apoyar la producción y ésta se detuviera.
La decisión se publicará en el Diario Oficial, con un artículo transitivo en donde se especificará que es retroactivo a los proyectos hechos con ese esquema en 2008 y 2009. “Eso quita el freno a montones de contribuyentes”, consideró Víctor Ugalde, presidente de la Sociedad de Directores.